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Leer original →Una sonrisa de mil millones: cómo Rusia puede ganar la carrera tecnológica global construyendo su propia 'economía emoji'
El concepto de 'economía emoji' de un experto del WEF como hoja de ruta para la soberanía tecnológica de Rusia. Por qué el país está en el top 10 en ciencia pero se queda atrás en innovación, y qué hacer: 5 pasos concretos desde la reforma del capital de riesgo hasta el trabajo con la diáspora.

Resumen con IA
El experto del Foro Económico Mundial Mehran Gul presentó el concepto de "economía emoji" — un modelo de desarrollo innovador donde el éxito depende de crear un entorno confortable para talentos y emprendedores. Rusia, poseyendo un potente potencial científico (top-10 en el mundo), ocupa solo el puesto 60 en el Índice Global de Innovación debido a instituciones débiles de comercialización. Para lograr un avance tecnológico hacia 2030, el país necesita construir un ecosistema empresarial nacional mediante la concentración de recursos en aglomeraciones clave, la reforma del financiamiento de capital de riesgo y la creación de vínculos entre la ciencia y el mercado.
El experto del Foro Económico Mundial Mehran Gul ha publicado un libro que suena como un manifiesto: «La nueva geografía de la innovación: la batalla global por las tecnologías disruptivas»1. El foco principal está puesto en la «economía emoji». Suena frívolo, pero detrás del símbolo de una persona sonriente se esconde una nueva realidad del mercado global: en la carrera de largo plazo ganan aquellas sociedades capaces de crear un entorno donde una persona talentosa con una idea se sienta cómoda y dispuesta a transformar el mundo. Para Rusia, que ha declarado su rumbo hacia la soberanía tecnológica para 2030, este concepto puede convertirse en una hoja de ruta, aunque requerirá revisar los instrumentos de política económica y científico-tecnológica. En un contexto de cambios globales e incertidumbre, apostar por las nuevas tecnologías es la estrategia más ganadora.
Anatomía de la sonrisa: qué es la «economía emoji»
Mehran Gul introduce el concepto de «economía emoji» para describir la etapa más avanzada del desarrollo de los hubs de innovación: Silicon Valley, el delta del Yangtsé o Londres. En estos puntos del mapa mundial se ha consolidado un clima empresarial único de confianza, apertura al riesgo y autorrealización. El pictograma de la persona sonriente aquí no es simplemente un símbolo de buen humor, sino una metáfora de un entorno donde el innovador y el emprendedor tecnológico son bienvenidos y están dispuestos a brindarles apoyo en caso de fracaso. Esto atrae a jóvenes profesionales creativos de todo el mundo2. La inmigración ha jugado un papel clave en el éxito de Estados Unidos: más del 50% de los emprendedores de Silicon Valley nacieron fuera del país.
La carrera global por la inteligencia artificial (IA) ha intensificado la lucha por el talento. Estados Unidos mantiene el liderazgo en la competencia (alrededor del 50% de los modelos de IA generativa), China le pisa los talones (40%)3. Sin embargo, el monopolismo de los gigantes digitales estadounidenses, la cultura corporativa tóxica y el costo de vida desorbitado en Silicon Valley, California, ofrecen una oportunidad histórica a otros actores.
Al mismo tiempo, el éxito depende no tanto de los resultados de experimentos científicos, sino de la velocidad para convertir una idea en productos y servicios demandados. Y el recurso principal de estas transformaciones son los llamados emprendedores constructivos4 personas capaces de crear desde cero empresas potencialmente escalables y duraderas, incluidas las firmas "unicornio" valoradas en más de mil millones de dólares. Todo según J. Schumpeter5 es necesaria una destrucción creativa constante: las startups con nuevas tecnologías deben reemplazar continuamente las soluciones tradicionales.
La geografía importa: por qué el trabajo remoto perdió ante las aglomeraciones
Hace algunos años parecía que internet eliminaría las limitaciones del espacio físico, reduciendo drásticamente las posibilidades de interacción a distancia. ¿Para qué ir a una oficina sofocante si se puede programar desde un bungaló en Bali o en una aldea tecnológica en la taiga siberiana? La realidad resultó ser menos acogedora. Las innovaciones requieren una masa crítica de personas y recursos que acelere la transformación de ideas en productos. Por ejemplo, en Rusia más del 65% de todas las investigaciones se concentra en apenas 2 grandes aglomeraciones: la de Moscú y la de San Petersburgo6, y la situación es similar en otros países.
Las tecnologías de IA requieren capacidades computacionales colosales, laboratorios e inversiones de capital riesgo. Inventores solitarios como Iván Kulibín o Aleksandr Popov pueden adelantarse técnicamente a su tiempo, pero sin instituciones de comercialización su genio quedará en los planos. Por eso muchos hubs de innovación mundiales surgieron alrededor de universidades potentes (Stanford, Massachusetts Institute of Technology, MGU, MFTI) y cerca de grandes ciudades. Los intentos de crear artificialmente parques tecnológicos de la nada con una base científica débil resultaron en su mayoría infructuosos. Por ello, las políticas científico-tecnológicas de nivelación suelen ser ineficaces.
Rusia ya ha identificado sus puntos de crecimiento prometedores para la nueva economía: la conurbación de Moscú, las aglomeraciones de San Petersburgo y Kazán, el Akademgorodok de Novosibirsk. A estos se suma el vector sur: el territorio federal "Sirius" en la costa del Mar Negro y Vladivostok, que puede convertirse en nuestra respuesta a San Francisco gracias a su proximidad a las economías de Asia.
Lecciones de la historia: qué nos enseñan los errores del pasado y los éxitos de los vecinos
La tradición rusa de inventiva es rica, pero trágica. La máquina de vapor de Polzunov (1766) o el telégrafo electromagnético de Schilling (1832) se adelantaron a su tiempo, pero los productos basados en ellos fueron adquiridos por Rusia en el extranjero debido a la ausencia de derechos de patente, emprendedores constructivos e inversores. El ingeniero inglés James Watt junto con el industrial Matthew Boulton crearon la compañía "Boulton and Watt", que comercializaba máquinas de vapor (1774). No solo amasaron una fortuna para sí mismos, sino que protagonizaron la Primera Revolución Industrial. Aunque Rusia figura entre los 10 mayores centros científicos, al país le ha faltado crónicamente el eslabón entre la ciencia y el mercado7.
Muchos países han logrado crear instrumentos para la comercialización constante de desarrollos científicos y nuevas tecnologías:
- Estados Unidos: Su éxito se construyó sobre la simbiosis entre el Estado y el capital privado. Hasta el 80% del gasto en I+D durante la Guerra Fría se canalizó a través de contratos de defensa de la agencia DARPA (fue allí donde nació internet). Esto impulsó el desarrollo de Silicon Valley8. Más adelante, el Estado creó una institución intermediaria, SBIC, que mediante esquemas de cofinanciamiento enseñó a los inversionistas privados a apostar por startups de alto riesgo. De este sistema surgieron los fondos de capital de riesgo modernos.
- China: El país pasó de ser la fábrica del mundo a convertirse en líder tecnológico gracias a "instituciones intermediarias". Primero, la copia y el ensamblaje en zonas económicas especiales; luego, la transferencia gradual de competencias a empresarios locales, el programa "Mil Talentos" para el retorno de científicos al país y una férrea orientación hacia la exportación9. Hoy, China lidera en número de artículos altamente citados en la mayoría de las tecnologías críticas, particularmente en el campo de la IA.
- Alemania: apostó por los campeones ocultos: empresas medianas que se convirtieron en las mejores del mundo en nichos específicos, desde la fabricación de tuneladoras hasta adhesivos para chips.
- Singapur: el papel protagónico del Estado en la construcción de un ecosistema empresarial eficiente: bajas barreras para la apertura de startups, digitalización universal, ausencia de corrupción.
El panorama ruso: la paradoja del décimo lugar
Según el Índice Global de Innovación 2025, Rusia ocupó un modesto puesto 60. Sin embargo, al examinar los detalles, el panorama luce diferente. En cuanto a potencial de recursos —número de investigadores, volumen de patentes y gasto en ciencia— el país se mantiene establemente entre las 10 principales potencias mundiales. El problema radica en las instituciones (puesto 131) y la infraestructura (puesto 76). Sabemos hacer descubrimientos, pero no sabemos venderlos.
Al mismo tiempo, Rusia posee algo que muchos países no tienen: tecnologías digitales propias de uso masivo. Yandex, VK, Kaspersky, Ozon, Wildberries, 1C son ecosistemas completos de nivel mundial. Nuestras raíces también se ven en proyectos extranjeros: Revolut, Miro, Ethereum y muchas otras firmas "unicornio" fueron creadas por personas provenientes de Rusia. La fuga de emprendedores tecnológicos es uno de los problemas: de 1096 startups de nivel mundial fundadas por egresados de nuestras universidades, solo alrededor de un tercio están registradas en Rusia.
Arquitectura del avance: cinco pasos hacia nuestro propio Valle
Para transformar el acervo científico en un flujo de empresas exitosas de rápido crecimiento es necesaria una construcción prolongada y consistente del ecosistema empresarial nacional. Además, en la creación de un hub innovador exitoso influye todo un conjunto de factores, desde el clima hasta leyes específicas:
- Diversificación inteligente en lugar de nivelación. Los recursos son limitados, por lo que dispersar fondos para innovación en todos los territorios carece de perspectiva. La prioridad debe otorgarse a varios líderes. Las demás regiones deben mejorar el clima empresarial y especializarse en una o dos tecnologías clave donde sus perspectivas sean máximas.
- La Ley Bayh-Dole a la rusa. La mayoría de las patentes nacionales no se comercializan. Es necesario autorizar legislativamente a las universidades y centros científicos a convertirse en copropietarios de empresas comerciales creadas sobre la base de sus desarrollos, obteniendo una participación a cambio de propiedad intelectual.
- Relanzamiento de la maquinaria de capital de riesgo. El financiamiento presupuestario directo suele ser ineficaz. Se necesita un equivalente ruso del programa israelí Yozma y del SBIC estadounidense: cofinanciamiento estatal (por ejemplo, del 40%) de fondos de capital de riesgo privados con la participación obligatoria de socios gestores independientes. La simplificación de las preferencias fiscales se convertirá en un incentivo para el crecimiento del gasto privado en I+D.
- Las universidades como incubadoras. Las universidades técnicas más antiguas (MFTI, Baumanka, ITMO, TGU) ya están formando ecosistemas empresariales a su alrededor. Necesitan apoyo para crear valles tecnológicos, aceleradoras y cursos de gestión empresarial orientados a sectores tecnológicos.
- Trabajo con la diáspora. El retorno de los fundadores de startups es una tarea compleja, pero es necesario construir con ellos una red de contactos (un "banco de cerebros").
El emoji dibujado por Nabokov ya en 1969 resultó ser un símbolo profético. El capitalismo está cambiando de rostro. Para ganar en esta nueva geografía, Rusia deberá aprender a cultivar su propia "selva tropical"10 de innovaciones: un entorno complejo, competitivo pero abierto, donde el rigor estatal se encuentra con la libertad empresarial y la ciencia halla el camino hacia el consumidor.
Fuentes (10)
- 1. Гул М. Новая география инноваций: глобальная борьба за прорывные технологии. М.: Издательство Института Гайдара, 2025
- 2. Флорида Р. Креативный класс: люди, которые меняют будущее. М.: Классика-XXI, 2011. 432 с.
- 3. Земцов С. П. Потенциал создания и внедрения технологий искусственного интеллекта в регионах России //Региональные исследования. 2024. №. 1. С. 34-47.
- 4. Земцов С. П. Предпринимательство в регионах России: теория и практика. М.: РАНХиГС, 2024
- 5. Шумпетер Й. Теория экономического развития. М.: Директмедиа Паблишинг, 2008
- 6. Бабурин В. Л., Земцов С. П. Инновационный потенциал регионов России. – Общество с ограниченной ответственностью ИД Университетская книга, 2017.
- 7. Земцов С. П. О новой географии инноваций, или Как России победить в мировой гонке технологий //Экономическая политика. 2026. Т. 21. №. 1. С. 186-219.
- 8. O’Mara M. The Code: Silicon Valley and the Remaking of America. New York: Penguin, 2019
- 9. Баринова В.А. и др. Россия и Китай: мотивы, возможности и риски научно-технологического сближения //Экономическая политика. 2024. Т. 19. №. 3. С. 118-153.
- 10. Хван В., Хоровитт Г. Тропический лес. Секрет создания следующей Силиконовой долины. Томск: Издательство ТУСУР. 2012. 336 с.