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Leer original →El papel del trabajador creativo en la economía del siglo XXI
Cómo el trabajo creativo y el trabajador creativo se convierten en la base de las nuevas fuerzas productivas. Análisis de la transformación económica bajo la influencia de las tecnologías digitales y la IA en el siglo XXI.

Resumen con IA
El artículo investiga el papel del trabajador creativo como fuerza productiva clave de la economía del siglo XXI en el contexto de la transformación tecnológica y la automatización de la producción. La creatividad se convierte en una forma especial de mercancía, y el trabajo creativo se transforma de necesidad en demanda, no sujeta a la alienación. El autor analiza las contradicciones entre las nuevas fuerzas productivas y el modo de producción existente a través del prisma del aceleracionismo y la formación del modelo económico postindustrial.
Introducción al contexto de la investigación
Al reflexionar sobre qué factores impulsan el desarrollo de los sistemas económicos nacionales, uno de los primeros que surge es el potencial humano. En la práctica, el potencial humano se expresa funcional y sustantivamente mediante la actividad laboral activa. En la economía política clásica, precisamente el trabajo se presenta como una actividad orientada a la producción de bienes.
Como es sabido, el trabajo tiene un amplio espectro de gradaciones, aunque tradicionalmente se distinguen: productivo y reproductivo, generador de valor y no generador de valor. Ahora bien, recordando las palabras del destacado escritor soviético M.M. Prishvin, quien afirmaba que "el trabajo libre es, por su contenido, trabajo creativo", hablaremos del trabajo productivo y generador de valor, así como del trabajador creativo que concentra en sí mismo el potencial correspondiente.
La creatividad como forma particular de mercancía en la economía creativa
En el siglo XXI somos testigos de un salto cualitativo en el sistema de desarrollo tecnológico; entran en escena las denominadas "nuevas" fuerzas productivas, cuya base es el trabajo creativo y el trabajador creativo. Las "nuevas" fuerzas productivas (por ejemplo, las tecnologías digitales, la microelectrónica y los sistemas de inteligencia artificial), mediadas por la lógica y el contenido de la Revolución Científico-Técnica, han superado la forma capitalista tardía de su materialización (modo de producción). En particular, se produce la sustitución del llamado trabajo "vivo" por el "cosificado", de la inteligencia natural por la artificial, lo que se confirma con las estadísticas correspondientes (figura 1).

Como podemos observar, en cuanto al número de robots industriales en operación por cada 10 mil empleados, China ya en 2024 superó a Japón y Alemania. Durante 2024, el porcentaje de nuevos robots industriales puestos en operación fue del +7% en China, 4% en Japón, -9% en Estados Unidos, -3% en Corea del Sur y -5% en Alemania.
El nivel de poderío industrial de un país también refleja el grado de automatización de su industria. De acuerdo con las tendencias señaladas, cambia también el contenido del trabajo, que se vuelve intensivo en conocimiento, acompañado de un aumento del papel de la creatividad en las operaciones laborales realizadas.
Cabe destacar especialmente que, dentro de los límites históricos señalados, se observa una transformación del sistema de producción mercantil y de la forma mercancía. La creatividad se convierte en una de las mercancías clave del siglo XXI, transformándose en un factor fundamental de ventaja competitiva para las empresas globales. Según datos actuales de UNCTAD, el ritmo de crecimiento de las exportaciones de productos creativos supera la dinámica de las industrias tradicionales y ya para 2030 podría representar alrededor del 10% del PIB mundial3La creatividad, sin embargo, posee características específicas que la distinguen de los bienes tradicionales. Se convierte en una forma particular de mercancía que incluye no solo el producto final, sino también el propio proceso de la actividad creativa, las cualidades personales del trabajador y su capacidad de síntesis creativa.
Simultáneamente, con la reducción del trabajo simple se produce un aumento de la proporción del trabajo creativo. Como consecuencia, surge una contradicción objetiva entre las fuerzas productivas (post)capitalistas y el modo de producción y distribución existente, que debe resolverse dialécticamente para la formación de un nuevo sistema de organización social (post)industrial.
Hoy en día, en el campo científico, no existe un modelo acabado de la economía (post)industrial del futuro. Semejante modelo es siempre el resultado del consenso social y de las leyes objetivas del desarrollo del proceso histórico. En cuanto a su contenido, el modelo económico del siglo XXI representa un macroobjeto que es histórico y tiene límites espacio-temporales concretos, así como formas de materialización correspondientes. En la base de su estructura se encuentran las fuerzas productivas y las relaciones de producción organizadas de manera correspondiente.
Dentro de los límites espacio-temporales del modelo económico del siglo XXI coexisten simultáneamente sistemas de distinta naturaleza: el industrial, que se encuentra en fase de regresión, y el postindustrial, en los límites de una transformación de fase: el reemplazo de la fase de génesis por la fase de desarrollo activo, acompañada por un cambio en las relaciones de producción.
Características principales del trabajador creativo desde el enfoque del aceleracionismo
En el marco de la fase de regresión del sistema económico industrial se produce un proceso de divergencia y difusión de las principales clases sociales, así como, condicionada por la lógica de evolución del sistema, una complejización de la estructura socioclasista. Precisamente en estas condiciones el trabajador creativo sale al primer plano y se convierte en la principal fuerza productiva con las siguientes características específicas que le son propias.
En primer lugar, el trabajador creativo es el elemento fundamental de la correspondiente clase social: el "núcleo" de la economía del siglo XXI.
En segundo lugar, para el trabajador creativo se produce una transformación cualitativa del contenido de su trabajo: este se convierte en una necesidad y no en una obligación que requiere recursos correspondientes para su satisfacción; el trabajo creativo se basa en el componente creativo del proceso laboral, que determina su calidad, funcionalidad y especificidad de contenido.
En tercer lugar, el recurso principal del trabajador creativo —sus cualidades personales— ya no puede ser objeto de enajenación.
El trabajador creativo existía mucho antes del inicio de la era creativa; pero solo al convertirse en parte de ella, se transformó en la forma histórica concreta de dicha época, con todas sus características atributivas. De este modo, es precisamente la época histórica la que ha determinado la dirección de la evolución del trabajo del trabajador creativo.
Una de las características fundamentales del sistema económico del siglo XXI es el aceleracionismo, que representa la aceleración de los procesos tecnológicos y sociales vinculados a la producción inmaterial, con el fin de superar las limitaciones del sistema mercantil-capitalista y crear formas poscapitalistas de organización del trabajo y la sociedad. Esto supone utilizar las fuerzas productivas, incluido el potencial creativo de los trabajadores, para transformaciones radicales (principios del pensamiento disrupt). El aceleracionismo, sin duda, ejerce una influencia sustancial sobre el proceso natural de la dinámica evolutiva del trabajador creativo, acelerándolo, lo que se manifiesta sustancialmente en las siguientes formas de práctica económica:
- participación en plataformas digitales y proyectos colaborativos, mediante los cuales los trabajadores creativos pueden utilizar plataformas para la creación conjunta de conocimientos, productos o servicios;
- reproducción de nuevas formas de empleo, en las que los trabajadores creativos dejan de ser simplemente empleados asalariados para convertirse en copartícipes activos en la creación de nuevas formas de organización social, demostrando así el potencial del "intelecto general" (General Intellect);
- formación de espacios culturales y educativos, donde los conocimientos y habilidades se transmiten fuera de los mecanismos tradicionales de mercado, configurando nuevos modelos de colaboración.
Conviene mencionar también los riesgos del aceleracionismo. Con mayor frecuencia se señala el peligro de una reproducción continua de las relaciones capitalistas (e incluso de nuevas relaciones feudales —el llamado "feudalismo digital"—), la intensificación de la explotación y el tecnocratismo.
El trabajo creativo, procesualmente, se materializa mediante el siguiente algoritmo: idea – imagen mental – objeto mental – transformación en objeto material/servicio (productos creativos). Para el trabajo creativo son predominantes formas de mercado de implementación práctica.
La creatividad constituye el elemento sistémico en la estructura del trabajo del trabajador creativo, como principal mercancía de la era creativa, que no es sinónimo de creación artística. La creatividad representa, ontológicamente, la capacidad cognitiva del sujeto para realizar una síntesis creativa; es una combinatoria mediante la cual se crea una nueva forma del objeto. El trabajador creativo produce valores económicos en el proceso de síntesis creativa y obtiene ingresos, por lo general, diseñando y creando nuevas formas y objetos, gozando de mayor autonomía y flexibilidad.
En el aspecto social, los trabajadores creativos conforman la correspondiente clase social. La masa crítica de trabajadores creativos se concentra en las instituciones correspondientes, denominadas industrias creativas (hasta el 12% de los empleados, 3.1% del PIB, con tasas de crecimiento promedio anual de alrededor del 15%). Los trabajadores creativos se localizan predominantemente en aglomeraciones urbanas (cerca del 80% de los empleados), ya que es precisamente allí donde las industrias empresariales actúan como motor del desarrollo del sector creativo.
En consecuencia, contar con una masa crítica de trabajadores que posean alta creatividad resulta indispensable para la transición hacia una "economía creativa", que supone replantear la relación con el trabajo humano. En este sentido, el trabajador creativo representa tanto un medio expresivo como el resultado del proceso de dinámica evolutiva del desarrollo social concreto e histórico.
Fuentes (3)
- Полнотекстовая версия статьи: Гречко М.В., Плешивцева А.А. О роли креативного работника в экономике XXI века // Вопросы политической экономии. 2024. № 3(39). С. 150-168
- (Электронный ресурс. Дата обращения: 08. 12. 2025 г.)
- UNCTAD Report. World Economic Situation and Prospects. Free Economic Society of Russia. 2025