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Leer original →La economía de las remesas: por qué no sustituyen al desarrollo
Las remesas alcanzaron los $656 mil millones en 2023, pero la dependencia de las transferencias de migrantes frena el desarrollo. Análisis de riesgos, el papel de Rusia en Asia Central y estrategias para convertir las remesas en inversiones.

Cómo funciona la economía de las remesas
Las remesas (del inglés remittance, envío de dinero) son transferencias transfronterizas privadas de ingresos de personas físicas, generalmente migrantes laborales, destinadas a hogares en su país de origen. En las últimas dos décadas, este flujo se ha convertido en una de las fuentes de financiamiento externo más estables y significativas para países de ingresos bajos y medios.
Según estimaciones del Banco Mundial, en 2023 el volumen de remesas hacia estos países creció hasta los $656 mil millones. El volumen global total de remesas alcanzó aproximadamente $818 mil millones, casi cuatro veces más que la ayuda oficial proporcionada por los países de la OCDE.
Las principales fuentes de remesas siguen siendo las economías desarrolladas: principalmente Estados Unidos, los países de Europa Occidental y algunos estados del Golfo Pérsico. Entre los receptores en términos absolutos lideran las grandes economías con numerosas diásporas: India, México y China.
Igualmente importante es la estructura de los canales. La proporción de servicios digitales y canales de pago formales está creciendo, pero en muchos países siguen siendo relevantes las rutas informales: efectivo "en mano", transferencia de dinero a través de conocidos y mecanismos de intermediación semilegales. Por ello, las estadísticas oficiales solo capturan una parte del flujo real, y la magnitud completa del segmento "gris" sigue siendo difícil de evaluar.
Las remesas como base de la estabilidad económica
A nivel de los hogares, las remesas funcionan efectivamente como una póliza de seguro externa: proporcionan a las familias un ingreso regular que se destina a gastos básicos —alimentación, vivienda, educación y salud— y ayuda a superar crisis internas. A nivel macro, su papel es más amplio: son una fuente de divisas para países dependientes de las importaciones y, al mismo tiempo, un recurso adicional para el sistema bancario, ya que parte de las transferencias se deposita en cuentas y ahorros.
Además, las remesas alivian la presión sobre el presupuesto y el sector social. Cuando dentro del país suben los precios o el desempleo, las familias que reciben transferencias del extranjero mantienen por más tiempo un nivel mínimo de consumo, y el Estado necesita con menor frecuencia ampliar urgentemente su apoyo.
Las remesas se consideran una de las fuentes más estables de financiamiento externo para los países en desarrollo: a diferencia de las inversiones, suelen reducirse más lentamente, ya que los migrantes procuran mantener a sus familias incluso en tiempos de crisis.