Este texto es una traducción automática del Русский. Fue generada por IA y puede contener imprecisiones.
Leer original →De la cocina al proceso penal: dónde está el límite del negocio de licores caseros

Hace apenas unos años, el alambique casero se asociaba en la conciencia colectiva con la vida rural y el intento de ahorrar en la compra de alcohol. Hoy ya es una categoría de consumo consolidada: el equipo se vende en marketplaces, los fabricantes contabilizan millones de aparatos instalados, y la demanda no se mide en compras aisladas, sino en flujos constantes de tickets de venta.
Según estimaciones de expertos, en Rusia se utilizan al menos 2,5 millones de alambiques caseros. El alcohol doméstico puede representar hasta el 20% del consumo de bebidas destiladas en el país, alrededor de 200 millones de litros al año.
Al mismo tiempo, la legislación rusa establece una frontera clara: comprar un alambique y utilizarlo en casa es legal, pero convertir la producción doméstica en un negocio sin licencia puede acarrear no solo multas, sino también responsabilidad penal.
Del garaje a los marketplaces: cómo creció el mercado de alambiques caseros
El mercado de equipos de destilación en Rusia ha recorrido en los últimos años el camino desde un producto de nicho hasta una categoría consolidada del comercio electrónico. Tras el fuerte crecimiento durante la pandemia, la demanda primero se estabilizó, pero luego volvió a aumentar.
En 2023, el mercado se recuperaba tras el pico pandémico. Según datos de Wildberries, las ventas de alambiques caseros con capacidad de hasta 100 litros un 58% respecto a 2022.