OpiniónEn septiembre de 2026, Rusia lanza simultáneamente el rublo digital e implementa su primera ley de regulación de criptomonedas. La coincidencia no es casual: se trata de una estrategia soberana deliberada para la adopción de dinero digital entre las grandes economías del mundo. En un contexto de ingresos petroleros y gasísticos en declive, la pregunta es clara: ¿puede esta infraestructura digital contribuir a la diversificación económica?