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Leer original →¿Pueden las cooperativas reemplazar a los marketplaces?
Los marketplaces han dado al pequeño negocio acceso a una audiencia multimillonaria, pero al mismo tiempo han puesto a los vendedores a merced de las reglas de una sola plataforma. Una alternativa podría ser una plataforma digital de propiedad compartida entre los propios vendedores, prestadores de servicios y compradores. ¿Es posible construir este modelo en Rusia basándose en la cooperación de consumo?

Cuando el intermediario se convierte en dueño de la infraestructura
El poder de un marketplace no surge únicamente del tamaño de su comisión. Su principal activo es la demanda concentrada: los compradores acuden donde ya hay muchos vendedores, y los vendedores donde ya están los compradores. El efecto red, las economías de escala y la acumulación de datos pueden reforzar el poder de mercado de la plataforma y elevar las barreras de entrada para nuevos participantes.1
El operador ve el mercado completo: precios, búsquedas, conversión, resultados publicitarios y dinámica de la demanda. Cada vendedor individual solo recibe una porción limitada de esa información. Por eso la plataforma deja gradualmente de ser un escaparate digital neutral y se convierte en la infraestructura de acceso al comprador.
La legislación rusa ya reconoce la posición especial de estos intermediarios. La Ley Federal del 31 de julio de 2025 N° 289-FZ entrará en vigor el 1 de octubre de 2026. Regula los descuentos, la modificación de contratos, los resultados de búsqueda, el bloqueo de fichas y cuentas, así como la tramitación de quejas de los socios.2 Sobre cualquier modificación unilateral sustancial del contrato, el operador debe avisar con al menos 45 días de antelación; la reducción de precio a costa del vendedor requiere su consentimiento; las disputas sobre bloqueos, ranking y posición de las fichas pasan primero por el sistema interno de reclamaciones.3
Son garantías importantes, pero no alteran la estructura de propiedad. El vendedor obtiene el derecho a ser notificado y a apelar decisiones, pero no participa en la fijación de comisiones, los principios del algoritmo ni las líneas de desarrollo de la plataforma.
Qué cambia el modelo cooperativo
Una cooperativa de plataforma utiliza las mismas herramientas digitales: sitio web, aplicación, algoritmos de selección y ranking, pago y logística. La diferencia radica en a quién pertenece la plataforma y quién toma las decisiones estratégicas.
La Alianza Cooperativa Internacional define la cooperativa como una empresa de propiedad conjunta y gestión democrática. Para las cooperativas primarias rige el principio de voto igualitario: "un miembro, un voto".4 En el modelo de plataforma, esto significa que los vendedores, trabajadores o usuarios pueden influir en el límite máximo de las comisiones, las normas de bloqueo, el uso de datos, la distribución de resultados financieros y el procedimiento de resolución de conflictos.
En el modelo convencional, los pagos de los vendedores incrementan el valor de un activo digital ajeno. En el modelo cooperativo, parte de los recursos puede formar un patrimonio común: software, marca, base de datos, almacenes, transporte o servicio de atención al cliente. Los ingresos pueden destinarse a la implementación de programas específicos, reducción de tarifas, creación de reservas, desarrollo de la plataforma o distribuciones cooperativas, según lo establezcan la ley, los estatutos y las decisiones de los miembros.
¿Es posible una plataforma así bajo la legislación rusa?
La base jurídica ya existe. El Código Civil define la cooperativa de consumo como una asociación basada en la membresía de ciudadanos y personas jurídicas para satisfacer sus necesidades materiales y de otro tipo mediante la aportación de cuotas sociales.5 Para una plataforma, la forma más evidente es la de sociedad de consumo, constituida según la Ley de la Federación Rusa № 3085-1.
La cooperativa de consumo tiene derecho a realizar actividad empresarial si esta sirve a sus fines estatutarios, crear sociedades mercantiles y participar en ellas. Su patrimonio se forma, entre otros, con las aportaciones de capital y los ingresos de la actividad empresarial.6 La ley consagra simultáneamente la gestión democrática bajo el principio de "un socio, un voto".7
Es prácticamente viable una estructura de dos niveles: la cooperativa posee la marca, el software y las reglas de la plataforma, mientras que la actividad operativa la lleva a cabo una sociedad mercantil creada por ella. Esto permite incorporar un equipo profesional, separar los procesos técnicos de las relaciones entre socios y, al mismo tiempo, mantener el control de los activos clave en manos de los cooperativistas.
Sin embargo, el simple registro de una cooperativa no crea una economía de plataforma. Se necesitan estatutos y un programa objetivo, normas de membresía, contratos con vendedores y compradores, procedimientos de liquidación, reglamento de funcionamiento de algoritmos, documentos sobre datos personales, mecanismo de resolución de disputas y una clara distribución de responsabilidades entre la cooperativa, el vendedor y el operador técnico.
No se puede utilizar la membresía como sustituto formal de contratos reales. Si un ciudadano de hecho compra un producto para uso personal, sus derechos como consumidor se mantienen. El estatus cooperativo tampoco exime a la plataforma de los requisitos sobre publicidad, disciplina de caja, datos personales y seguridad de productos.
Una plataforma cooperativa de gran envergadura también puede quedar sujeta al régimen especial de la Ley № 289-FZ. Criterios cuantitativos adicionales fueron establecidos por el Decreto del Gobierno de la Federación de Rusia del 28 de enero de 2026 № 54: no menos de 100 mil usuarios diarios en promedio durante el año anterior y simultáneamente no menos de 10 mil vendedores que hayan realizado una transacción pagada, o bien un volumen de dichas transacciones no inferior a 50 mil millones de rublos.8 El decreto también entrará en vigor el 1 de octubre de 2026.
Los ejemplos internacionales demuestran que el modelo funciona
Las cooperativas de plataforma ya operan en transporte, entrega y contenido digital. The Drivers Cooperative en Nueva York pertenece a los conductores y es gestionada por un consejo elegido por ellos.9 La Federación CoopCycle proporciona a las cooperativas de mensajería un sistema de gestión de pedidos y entregas; su licencia permite el uso comercial de la plataforma únicamente a proyectos cooperativos y sin fines de lucro.10
Stocksy está construida como una plataforma de licenciamiento de fotografías y videos propiedad de los autores. Sus participantes tienen voz en la gestión y, cuando hay resultados financieros, pueden recibir pagos cooperativos.11 La OECD considera las cooperativas de plataforma como una alternativa real a las plataformas digitales tradicionales, capaz de mejorar la distribución del valor y apoyar el desarrollo local, pero subraya las dificultades de financiamiento, escalabilidad y gestión profesional.12
Por qué las cooperativas aún no han desplazado a los marketplaces
La primera limitación es el capital. Un producto digital requiere inversión en desarrollo, ciberseguridad, publicidad, pagos, logística y soporte. Un inversor está dispuesto a financiar el crecimiento rápido, pero normalmente exige participación en el capital y en la gestión. Si el control se transfiere a un inversor externo, la plataforma corre el riesgo de perder su principal rasgo cooperativo.
La segunda es la velocidad en la toma de decisiones. La gestión democrática no significa que la asamblea general deba aprobar cada actualización de la aplicación. Los socios definen la estrategia, los límites de las comisiones, las reglas de uso de datos y la distribución de resultados. La actividad cotidiana la llevan órganos de gestión profesionales dentro de competencias previamente establecidas.
La tercera es el conflicto de intereses. Los compradores quieren precios bajos, los vendedores márgenes sostenibles, los repartidores remuneración digna, y la plataforma necesita recursos para desarrollarse. La cooperativa no elimina las contradicciones, pero hace más transparente el procedimiento para resolverlas: las reglas no las impone unilateralmente el propietario, sino que se adoptan con la participación de quienes se ven afectados.
Dónde el modelo tiene ventajas reales
Las cooperativas no deberían empezar intentando crear un marketplace federal universal. Es más realista construir plataformas sectoriales y regionales donde los participantes ya estén unidos por una necesidad común: comercialización de productos locales, entrega de comida, cooperación agrícola, compras conjuntas, alquiler de equipos, servicios de especialistas o servicios turísticos.
La práctica del asesoramiento jurídico a cooperativas demuestra que la principal dificultad no está en la elección de la forma jurídica, sino en la descripción precisa del mecanismo económico. Antes del lanzamiento es necesario responder preguntas sencillas: quién aporta los recursos, qué patrimonio se crea, quién asume los gastos, a quién pertenecen los datos, cómo se establece la comisión y qué obtiene el socio más allá del derecho formal a voto.
Especialmente prometedor es el modelo federativo. Las cooperativas locales trabajan con sus propios vendedores y compradores, pero comparten software, estándares de seguridad, soluciones de pago y soporte. Esto reduce el coste de la tecnología y al mismo tiempo preserva la gestión a nivel comunitario.
La alternativa no es necesariamente un reemplazo total
Las plataformas cooperativas difícilmente desplazarán a corto plazo a los grandes marketplaces: estos últimos ya cuentan con audiencia, logística, datos y acceso al capital. Pero la cooperativa puede convertirse en un segundo canal de venta, reducir la dependencia del emprendedor de un solo operador y retener parte del valor creado dentro del sector o la región.
La Ley N° 289-FZ formaliza las relaciones entre las grandes plataformas y sus socios. El siguiente paso no es solo limitar el poder de las plataformas, sino también crear condiciones para otros modelos de propiedad.
Una plataforma digital es neutral en sí misma. Puede concentrar la gestión en manos de un único propietario, o bien convertirse en una herramienta común de vendedores, trabajadores y compradores. Por eso, la pregunta clave sobre el futuro de la economía de plataformas no es si hacen falta los marketplaces, sino si la infraestructura creada con el esfuerzo de miles de participantes debe pertenecer necesariamente solo al operador. El modelo cooperativo demuestra que existe otra respuesta posible.
Fuentes (12)
- 1. OECD. Big Data: Bringing Competition Policy to the Digital Era, 2016.
- 2. Федеральный закон от 31.07.2025 № 289-ФЗ «Об отдельных вопросах регулирования платформенной экономики в Российской Федерации».
- 3. Федеральный закон № 289-ФЗ, статьи 9, 12 и 14: скидки, изменение договора и рассмотрение жалоб.
- 4. International Cooperative Alliance. Cooperative identity, values & principles.
- 5. Гражданский кодекс РФ, статья 123.2 «Основные положения о потребительском кооперативе».
- 6. Закон РФ от 19.06.1992 № 3085-1, статьи 5 и 21: правомочия и имущество потребительского общества.
- 7. Закон РФ от 19.06.1992 № 3085-1, статья 4: демократичность управления и принцип «один пайщик — один голос».
- 8. Постановление Правительства РФ от 28.01.2026 № 54 «Об утверждении дополнительных критериев отнесения цифровой платформы к посредническим цифровым платформам».
- 9. The Drivers Cooperative. Our Mission; ownership and governance.
- 10. CoopCycle. Coopyleft license and cooperative delivery platform.
- 11. Stocksy United. Multi-stakeholder platform cooperative.
- 12. OECD. Platform cooperatives and employment: An alternative for platform work, 2023.