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Leer original →Rusia incrementó sus exportaciones de fertilizantes minerales hasta 42 millones de toneladas en 2024, reorientándose hacia Asia y África. Los expertos advierten: las sanciones amenazan la seguridad alimentaria de los países en desarrollo.

Durante 2024-2025, Rusia está aumentando los volúmenes físicos de exportación de productos químicos, principalmente fertilizantes minerales, a pesar de la presión constante de las sanciones y la transformación de las cadenas logísticas globales. Según datos de la Asociación Rusa de Productores de Fertilizantes, en 2024 las exportaciones de fertilizantes minerales alcanzaron aproximadamente 42 millones de toneladas, incrementándose cerca del 13% respecto al año anterior, mientras que en 2025 el crecimiento de los suministros continuó gracias a la reorientación hacia nuevos mercados.
Las sanciones antirusas han complicado la exportación de productos químicos debido a problemas logísticos (incluido el rechazo de transportistas extranjeros) y al acceso a componentes foráneos, lo que exige reorientarse hacia nuevos socios y desarrollar la sustitución de importaciones. El principal efecto negativo de estas restricciones radica en que ponen en riesgo los suministros de fertilizantes rusos a países fuera de la Unión Europea (incluidos países en desarrollo y pobres donde el problema del hambre ya es grave), al destruirse las cadenas logísticas y financieras existentes. Estos riesgos han sido señalados reiteradamente por organizaciones internacionales, que apuntan a la relación directa entre la disponibilidad de fertilizantes y el nivel de seguridad alimentaria en las economías en desarrollo.
Los factores mencionados han provocado una disminución de la participación de los productos químicos en las exportaciones rusas en términos de valor, aunque los volúmenes físicos de suministros han mostrado recuperación en los últimos años. En estas circunstancias, las empresas rusas deben buscar colaboración con nuevos transportistas y socios extranjeros dispuestos a trabajar en las condiciones actuales. Cobra especial relevancia el desarrollo de nuevos corredores de transporte, especialmente hacia el este y el sur, lo que se confirma con el aumento de los suministros a países de Asia, Medio Oriente, África y América Latina, donde la demanda de fertilizantes se mantiene consistentemente elevada.
Las sanciones antirusas dirigidas específicamente a las exportaciones de fertilizantes, en su mayoría, no se han impuesto directamente, dado que Rusia es uno de los mayores proveedores mundiales de este producto. En su lugar, se aplican medidas indirectas y restricciones, incluyendo limitaciones cuantitativas a la exportación introducidas por la propia Rusia para garantizar el mercado interno, así como aranceles compensatorios de Estados Unidos sobre las importaciones de nitrato de urea procedente de Rusia. Las sanciones de la Unión Europea se aplican exclusivamente a las importaciones de fertilizantes a países de la UE y no afectan los suministros a terceros estados, lo que permite mantener los canales de exportación fuera de la dirección europea.
A pesar de las sanciones, países como India y China (países BRICS), así como Estados Unidos, continúan importando fertilizantes rusos, en algunos casos a precios más bajos, debido a los cambios en la logística y la redistribución de los flujos de exportación. Simultáneamente, Rusia introduce sus propias restricciones cuantitativas a la exportación para proteger el mercado interno y suavizar las fluctuaciones de precios. Como resultado, se ha perfilado una tendencia sostenida hacia la diversificación geográfica de las exportaciones rusas de fertilizantes en función de la demanda manifestada en diversos países extranjeros, principalmente en economías agrarias orientadas al crecimiento de su propia producción alimentaria.
En estas condiciones, resulta conveniente acordar con la mayor brevedad posible un mecanismo jurídico internacional que excluya completamente los alimentos, fertilizantes y materias primas para su producción de las restricciones sancionadoras, a fin de evitar el agravamiento de la crisis alimentaria mundial. Medidas similares se están discutiendo a nivel de organizaciones internacionales y la comunidad experta como elemento necesario para estabilizar los mercados agrarios mundiales y reducir los riesgos de escasez en las regiones más vulnerables del planeta.