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Leer original →Más allá de las ganancias: cómo avanza el emprendimiento social en Rusia
El emprendimiento social en Rusia registra un crecimiento sostenido: el registro alcanza las 12 mil empresas, el apoyo estatal supera los 2 mil millones de rublos. Un análisis de las principales áreas de negocio, casos de éxito, medidas de respaldo y perspectivas del sector.

Emprendimiento social – una forma relativamente nueva de hacer negocios en Rusia (formalmente establecida en 2019), aunque existe en la práctica desde mediados de la década de 2000. Hoy en día, esta nueva forma –el negocio de orientación social– suena cada vez con más frecuencia, lo cual es especialmente importante en un período complejo para la economía del país. Es importante entender que el emprendimiento social no es beneficencia ni altruismo, sino una institución moderna para resolver los problemas de la sociedad.
En la práctica internacional, desde las décadas de 1970 y 1980, se han creado precedentes exitosos de "ayuda de mercado" a grupos vulnerables de la población. El emprendimiento social intenta resolver una de las mayores vulnerabilidades conceptuales de la economía de mercado: la cuestión de quién apoyará a los grupos más vulnerables de la población. Los fondos benéficos clásicos no encajan del todo en este concepto, porque en cierto sentido "enganchan" a las ONG a la dependencia de subvenciones. Es decir, para la organización, una de las tareas operativas se convierte en gestionar y obtener subvenciones, y no solo en la actividad directa y eficaz. Por eso, diversas formas de negocio que, en lugar de orientarse puramente al lucro, lo combinan con una función social, se convierten en ejemplos de emprendimiento social: se gana dinero para cambiar la vida a mejor.
Como señala la directora general de la Agencia de Iniciativas Estratégicas Svetlana Chupsheva:
"El negocio responsable es una nueva realidad en la que la misión de la empresa se extiende mucho más allá del beneficio contable".
Qué incluye el negocio social y por qué es relevante
El emprendimiento social abarca distintos ámbitos. Entre las principales áreas que destacan hoy en Rusia se encuentran:
· Empleo y servicios para grupos vulnerables – la creación de puestos de trabajo para personas con discapacidad, padres de familias numerosas, adultos mayores, exhuérfanos y otros colectivos que necesitan apoyo. Esto incluye también la prestación de servicios sociales, desde guarderías especializadas y residencias de ancianos hasta educación inclusiva y actividades recreativas.
· Productos y tecnologías para personas con discapacidad – la fabricación de dispositivos de rehabilitación accesibles (sillas de ruedas, prótesis, audífonos, bastones, andadores), tecnologías especializadas (programas de lectura de pantalla, dispositivos "parlantes", gadgets inteligentes, exoesqueletos), aplicaciones y servicios especiales para personas con capacidades diferentes.
· Productos e iniciativas de impacto social – producción de bienes ecológicos, apoyo a proyectos culturales, organización de actividades recreativas infantiles, programas educativos y otros servicios de utilidad pública.
La importancia de estos proyectos ha crecido especialmente en los últimos años: en el contexto de la pandemia y las transformaciones económicas, el papel del emprendimiento social se ha fortalecido considerablemente. Muchos problemas se han agudizado, y los negocios con misión social se han convertido en una herramienta clave para abordarlos. Los expertos señalan que en tiempos difíciles, cuando los recursos del Estado y las grandes empresas pueden resultar insuficientes, el papel de las iniciativas "desde abajo" cobra especial relevancia. Los emprendedores sociales a menudo han enfrentado personalmente una u otra adversidad y comprenden mejor detectan problemas sobre el terreno y proponen soluciones innovadoras y eficaces. De este modo, el emprendimiento social se ha convertido en una suerte de respuesta a la demanda de la sociedad: resolver cuestiones urgentes sin esperar resultados completos de los programas estatales o del mercado.
Crecimiento del sector y desafíos para su desarrollo
En los últimos años, el Estado ha reconocido la importancia de este sector. En 2019 se establecieron oficialmente los conceptos de "emprendimiento social" y "empresa social", lo que marcó el inicio de un apoyo sistemático a nivel federal. Se creó un registro de empresas sociales que se ha ido nutriendo rápidamente: si a finales de 2022 figuraban unas 7.900 organizaciones, para finales de 2024 ya se contabilizaban más de 12.000. Hoy en día, los negocios sociales producen cientos de tipos de bienes y servicios, y el sector emplea a decenas de miles de personas.
El problema clave no es tanto la falta de recursos económicos, sino la carencia de competencias: se necesitan directivos y especialistas capaces de evaluar el impacto social y construir modelos de negocio sostenibles con doble retorno (financiero y social). Otro problema es el informativo: el público general a menudo conoce poco sobre este tipo de proyectos.
Apoyo a las iniciativas: del Estado a las fundaciones privadas
Para el crecimiento del emprendimiento social resulta fundamental contar con un ecosistema de apoyo. El Estado ofrece subvenciones especiales, préstamos en condiciones favorables y otras medidas. En 2024 el volumen de apoyo estatal aumentó: los emprendedores sociales pudieron obtener subvenciones de hasta 500 mil rublos (en las regiones árticas, hasta 1 millón), acceder a créditos preferenciales y arrendar inmuebles en condiciones especiales. En total, se destinaron más de 2.000 millones de rublos al apoyo mediante subvenciones en 2024. Además del dinero, funcionan programas de formación, asesoría en cuestiones jurídicas y financieras, y ayuda para acceder a los mercados, todo ello orientado a reducir los "costes de transacción" para el negocio social.
Fundaciones privadas y grandes empresas también se han sumado activamente. Una de las pioneras fue la fundación Nashe Budushchee (Nuestro Futuro), que desde finales de la década de 2000 ha apoyado a cientos de startups sociales con préstamos preferenciales y subvenciones. Esta fundación impulsó las primeras investigaciones, concursos e incluso la elaboración de un estándar profesional para gestores de proyectos de impacto social. La Agencia de Iniciativas Estratégicas (ASI) también aporta su contribución: con su participación se implementan aceleradoras, proyectos educativos y evaluación del impacto de las inversiones sociales. Además, se creó el Fondo de Apoyo a Proyectos Sociales dependiente del Ministerio de Desarrollo Económico, que capacita a emprendedores, les ayuda a estructurar sus procesos empresariales y a establecer un diálogo fluido con las autoridades. En las regiones operan centros de innovación de la esfera social (TsIS), una suerte de "ventanillas únicas" para el negocio social. Por último, las grandes corporaciones se convierten en socios de estas iniciativas a través de programas de responsabilidad social corporativa. Las empresas proporcionan subvenciones, mentoría y, en ocasiones, espacios para pilotar soluciones sociales.
Caso: el concurso "Navstrechu impakt-startapam" y los fondos asociados
Para ver cómo funciona el apoyo en la práctica, analicemos el concurso "Navstrechu impakt-startapam" (Al encuentro de las startups de impacto) , una selección anual de los mejores proyectos sociales que organiza la fundación Navstrechu peremenam (Al encuentro del cambio) con el respaldo del sector empresarial. La fundación se especializa en apoyar iniciativas en las áreas de infancia, educación, sanidad y medio ambiente. El concurso dura seis meses: los candidatos reciben mentoría de expertos y los equipos más prometedores llegan a la final. En 2025 se recibieron 297 solicitudes de participación procedentes de 63 regiones de Rusia un tercio más que el año anterior. Los ganadores se determinaron en dos categorías: "Mejor startup social" (subvención de 1 millón de rublos) y "Mejor startup social digital" (subvención de 750 mil rublos).
En la final, un comité de inversión independiente —integrado por expertos en inversión de impacto, altos ejecutivos de empresas asociadas e incluso adolescentes participantes del programa juvenil de la fundación— evaluó los proyectos desde el punto de vista de su beneficio social. Resultaron ganadores 12 proyectosque recibirán subvenciones por un total aproximado de 6,5 millones de rublos y apoyo integral. En la categoría principal, entre los mejores quedaron, por ejemplo, el proyecto de creación de equipamiento para manos sin movilidad "Joystick Mechta" (región de Volgogrado), el centro de atención temprana infantil "Smozhem Vmeste" (Oriol) y el centro neurologopédico "Akademia Rechi" (región de Nóvgorod). En la categoría digital, las subvenciones fueron para el servicio web "Idu k Vrachu" (Moscú) —que ayuda a niños con autismo a adaptarse a procedimientos médicos—, así como la escuela en línea de corrección postural ScolioWellness (Tiumén). Todos los finalistas del concurso son invitados a la "Incubadora" , un programa único de acompañamiento a emprendedores sociales donde durante 1 a 3 años se les proporciona un plan de desarrollo individualizado, mentores y expertos empresariales para crecer y alcanzar la autosuficiencia.
Es significativo que las grandes empresas apoyen activamente este tipo de concursos. El operador de telefonía móvil T2 ha sido socio estratégico de la fundación "Navstrechu Peremenam" durante diez años: la compañía creó la categoría digital e incluso envía empleados como jurados y mentores. Este año, 69 voluntarios de T2 ayudaron a seleccionar las ideas más prometedoras entre cientos de solicitudes. En el jurado de la final participaron representantes de medios de comunicación —por ejemplo, altos ejecutivos del grupo mediático RBC— y esto refleja el interés de la sociedad y el mundo empresarial en el tema.
Negocios en beneficio de la sociedad: un nuevo vector de desarrollo
El emprendimiento social en Rusia está pasando gradualmente de iniciativas dispersas a consolidarse como un sector económico propio. Este sector cuenta ya con su propia infraestructura, apoyo estatal, interés por parte del gran capital y, lo más importante, una demanda social creciente. A pesar de las dificultades existentes, los emprendedores con misión social demuestran que los negocios pueden funcionar en beneficio de las personas, abordando problemas que hasta ahora permanecen insuficientemente cubiertos por el mercado tradicional y las medidas de apoyo gubernamental existentes. El éxito del emprendimiento social no se mide únicamente en rublos, sino también en el número de vidas rescatadas, personas empleadas e innovaciones para colectivos vulnerables.
Hoy, cuando el país enfrenta desafíos complejos, los innovadores sociales se convierten en motores de cambios positivos, ofreciendo enfoques renovados allí donde se necesitan soluciones no convencionales. Su actividad representa una contribución al futuro, donde el negocio sostenible y el bien común van de la mano. Lo fundamental hoy es continuar desarrollando el ecosistema de apoyo, difundir las mejores prácticas y confiar en el potencial de estos emprendedores comprometidos. Porque cada caso exitoso en este ámbito es un argumento a favor de que las buenas acciones pueden ser eficaces y económicamente viables, transformando la vida social para mejor.