Análisis de los ciclos petroleros 2025-2026: caída del Urals por debajo de los $50, ascenso del Brent por encima de los $120 y nueva caída. Cómo la reducción de programas tecnológicos por 200 mil millones de rublos y el retorno del petróleo iraní impactan la diversificación de la economía rusa.
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Resumen con IA
El mercado petrolero mundial experimentó fluctuaciones bruscas: desde la caída del Urals por debajo de $50 en mayo de 2025 hasta el aumento del Brent por encima de $120 tras el cierre del Estrecho de Ormuz en marzo de 2026. El repunte temporal de precios creó una breve ventana de oportunidades para el presupuesto ruso, sin embargo, un potencial acuerdo entre EE.UU. e Irán podría hacer que los precios vuelvan a bajar. El problema clave es que en períodos de precios bajos el Estado recorta precisamente aquellos programas tecnológicos que son críticamente importantes para la diversificación de la economía.
El mercado petrolero mundial ha atravesado una serie de giros bruscos en los últimos 12 meses. En mayo de 2025, el precio del Urals cayó por debajo de los $50 por barril, alcanzando su nivel más bajo desde 2023.
La respuesta del gobierno ruso fue predecible: financiar el déficit mediante endeudamiento y reservas, aumentar impuestos y recortar gastos. Los primeros en sufrir los recortes fueron los programas tecnológicos e industriales diseñados para la transformación estructural de largo plazo de la economía.
Este modelo lleva tiempo descrito en la literatura económica. Se trata de la llamada "maldición de los recursos" y, en su dimensión fiscal, del "efecto voracidad" (voracity effect), formalizado por Jeffrey Sachs y Andrew Warner y desarrollado por Rick van der Ploeg y Anthony Venables. El mecanismo es bien conocido: los ingresos provenientes de recursos naturales debilitan los incentivos para invertir en productividad, reducen la competitividad de las exportaciones no extractivas mediante la apreciación del tipo de cambio y crean un sistema en el que los sectores extractivos captan una proporción cada vez mayor de los recursos estatales, independientemente de su rentabilidad a largo plazo.
La experiencia rusa de las últimas dos décadas constituye uno de los ejemplos más exhaustivamente estudiados del funcionamiento de este modelo en una economía de gran escala. El objetivo de esta columna no es describir nuevamente el mecanismo, sino mostrar su manifestación en el marco del último ciclo petrolero y evaluar las limitadas oportunidades que abrió temporalmente para la política económica.
El shock petrolero y la breve ventana de crecimiento
El conflicto en Oriente Medio cambió radicalmente la situación. El cierre del estrecho de Ormuz en marzo de 2026 fue calificado por la Agencia Internacional de Energía como la mayor interrupción del suministro en la historia del mercado petrolero mundial. El precio del Brent superó los $120 por barril.
Para Rusia, esto representó un efecto de corto plazo pero sumamente oportuno: la renta petrolera adicional llegó en el momento de máxima tensión presupuestaria. En Carnegie Endowment for International Peace* señalaron en marzo de 2026 que parte de estos ingresos extraordinarios podría destinarse a aumentar la inversión en perforación e incrementar la producción. Además, el aumento de los ingresos petroleros frenó temporalmente la reducción de los fondos del Fondo Nacional de Bienestar.
Sin embargo, esta ventana comenzó a cerrarse rápidamente. A finales de mayo de 2026, el precio del Brent cayó de $115 a menos de $103 por barril en medio del avance de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán. Los analistas prevén que la reapertura del estrecho de Ormuz podría formar parte de un futuro acuerdo. En otras palabras, el impulso petrolero, fuera del control de Rusia, ya está revirtiendo su curso.
La pregunta clave hoy no es si Rusia podrá sobrevivir otro período de precios petroleros bajos —la experiencia de 2025 demuestra que sí, aunque a costa de una considerable presión presupuestaria—. Lo importante es otra cosa: ¿es posible aprovechar la ventana actual para acelerar el desarrollo tecnológico y la diversificación económica que los ciclos petroleros sistemáticamente postergan?
La aritmética fiscal de la dependencia petrolera
La Tabla 1 refleja la dinámica de los precios petroleros y su impacto en las finanzas públicas rusas desde 2024, incluyendo el escenario base tras un posible acuerdo sobre Irán.
Россия — График изменения цен на нефть, влияние на бюджет и ответные меры политики, 2024-2027 годы
Период↕
Цены Brent / Urals
Нефтегазовые доходы (г/г)
Ключевой фактор
Реакция бюджетной политики
2024 H2
Brent ~$75 / Urals ~$64
-8% г/г
Сокращения ОПЕК+; ужесточение санкций
Дефицит вырос до 3.1% ВВП; объявлено повышение НДС с 2026 года
Начало 2025
Urals ~$48.9 (минимум в мае 2025 г.)
-35% г/г (май–дек. 2025)
Тарифы Трампа; ослабление DXY; рост предложения ОПЕК+
Сокращения бюджета: авиация -22%, техпрограммы -46 млрд руб., робототехника -31%; дефицит повышен с 0.5% до 1.7% ВВП (прогноз)
Структурное фискальное давление: бюджет России на 2026 год основан на Urals ~$81.7; каждые $10/bbl снижения = ~$14 млрд потери доходов ежегодно
Источники: Центр NEST (февраль 2026 г.), Оксфордский институт энергетических исследований (февраль 2026 г.), Фонд Карнеги для "Международный мир" (март 2026 г.), "Отчеты МЭА по рынку нефти" (апрель–май 2026 г.), "В поисках альфы" (май 2026 г.), CNBC (май 2026 г.), "Курцио Ресерч" (май 2026 г.). Бюджетная оценка цены на нефть: Urals ~81,7 доллара за баррель на 2026 год (Oxford OIES, 2026).
La característica clave de esta dinámica es la asimetría de la vulnerabilidad. En períodos de precios altos, el presupuesto dispone de recursos adicionales, pero simultáneamente disminuye el incentivo para reformar. En períodos de precios bajos, por el contrario, la necesidad de diversificación se vuelve evidente, pero los recursos para llevarla a cabo desaparecen: se destinan a cerrar las brechas presupuestarias.
El año 2025 se convirtió en una ilustración palpable de este mecanismo. En un contexto de caída de los ingresos petroleros y gasísticos, el Estado recortó precisamente aquellos programas orientados a la transformación tecnológica de largo plazo de la economía.
Un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán y la apertura del estrecho de Ormuz podrían devolver las exportaciones iraníes a niveles previos al conflicto: alrededor de 1,5 millones de barriles diarios. Según estimaciones de Curzio Research, en marzo de 2026 los suministros cayeron a 1,14 millones de barriles, lo que significó una pérdida de entre 300.000 y 400.000 barriles. Este volumen podría regresar rápidamente al mercado. Una recuperación adicional de la capacidad exportadora de Irán podría añadir otros 400.000 a 600.000 barriles diarios en un horizonte de 12 a 18 meses.
Considerando el aumento de la producción en el marco de la OPEP+, la presión desde el lado de la oferta empujará los precios a la baja. El presupuesto ruso para 2026 se elaboró partiendo de un precio del Urals de aproximadamente $59 por barril. Según el Oxford Institute for Energy Studies, una caída sostenida de $10 en el precio del Urals representa pérdidas de decenas de miles de millones de dólares en ingresos petroleros anuales. El volumen concreto depende del tipo de cambio del rublo y de la estructura tributaria, pero la magnitud de los riesgos para el presupuesto es evidente.
La paradoja de la diversificación: recortan lo más importante
La reacción del presupuesto al shock petrolero de 2025 reveló una contradicción estructural. Ante la caída de ingresos, el Estado recorta en primer lugar los programas críticamente importantes para la diversificación económica de largo plazo.
La Tabla 2 muestra los principales recortes de 2025 y su significado para la política tecnológica e industrial.
Россия — Сокращение бюджета на развитие технологий и промышленности (2025) в сравнении со стратегической диверсификацией приоритетов
Программа / сектор↕
Сокращение бюджета (млрд ₽)▲
Сокращение (детально)
Стратегическая важность↕
Связь с диверсификацией
Оценка↕
Программа выпуска гражданских товаров
-66,9 ₽
-66.9 млрд RUB
Средняя—высокая — база гражданского производства
Отодвигает достижение цели по выпуску гражданской продукции на 40% к 2030 году
Контрпродуктивное сокращение
Высокотехнологичные отрасли (в целом)
-46,0 ₽
-46 млрд RUB
Критическая — лежит в основе цифровой трансформации
Ослабляет единственный несырьевой сектор роста с экспортным потенциалом
Стратегически дорогостоящее
Автомобилестроение
-35,0 ₽
-35 млрд RUB
Средняя — процесс локализации продолжается
Замедляет развитие внутренней цепочки создания стоимости
Высокая — направлена на решение проблемы нехватки кадров
Подрывает способность реагировать на дефицит 10.9M работников к 2030 году
Стратегически дорогостоящее
Источники: газета "Коммерсантъ" (май 2025 г.), цитируемая в Yahoo Finance (май 2025 г.); Центр NEST, Russia Economic Monitor(4 квартал 2025 г.); Прогноз Министерства труда России (июль 2025 г., цитируется в BOFIT, март 2026 г.); Прогноз BOFIT для России 2026-2028 гг. (март 2026 г.). Все цифры указаны в номинальных рублях; стратегическая оценка от RBCH.
El volumen total de recortes ascendió a unos 200.000 millones de rublos: recursos retirados de programas de apoyo a tecnologías, aviación, industria automotriz, robótica y producción de bienes civiles. En esencia, se trata de un repliegue parcial de una política industrial de muchos años.
Esto resulta especialmente notorio en el contexto de la estrategia exportadora "Hecho en Rusia", que contempla un crecimiento de las exportaciones no extractivas hasta $250.000 millones para 2030. Precisamente la aviación, los sectores de alta tecnología y la robótica debían convertirse en sus principales motores, y fueron precisamente estos los que sufrieron los mayores recortes.
Existe también un contraargumento. En 2024-2025, la proporción de ingresos no extractivos en la estructura presupuestaria efectivamente creció gracias al aumento del IVA y la reforma del impuesto sobre beneficios. Esto genera una base tributaria más sólida y da al Ministerio de Finanzas motivos para un optimismo cauteloso (según el Oxford Institute for Energy Studies). Sin embargo, esto no elimina la contradicción fundamental.
En primer lugar, el aumento de impuestos fue consecuencia de la caída de los ingresos petroleros. La subida del IVA del 20% al 22% y la ampliación de su aplicación a las pequeñas empresas incrementan los ingresos, pero al mismo tiempo reprimen la demanda de consumo y la actividad inversora.
En segundo lugar, el recorte de programas tecnológicos se produjo ya en un contexto de crecimiento de los ingresos no extractivos. Esto significa que estos resultaron insuficientes para compensar la caída de los ingresos petroleros y mantener los gastos prioritarios.
Un ciclo estructural que se repite
Esta paradoja no es casual. Los estudios sobre economías dependientes de recursos naturales —desde Sachs y Warner hasta van der Ploeg— describen precisamente esta dinámica: los precios bajos estimulan la necesidad de diversificación, pero privan de los recursos para llevarla a cabo; los precios altos proporcionan recursos, pero debilitan los incentivos para el cambio.
Rusia lleva tres décadas atrapada en este ciclo. El problema no radica en la falta de comprensión, sino en que las condiciones para resolverlo nunca han coincidido en el tiempo.
Una restricción adicional del ciclo actual es la demográfica. Según las previsiones del Ministerio de Trabajo, para 2030 la economía necesitará otros 10,9 millones de trabajadores. La respuesta lógica podría ser la robotización, pero precisamente estas áreas se enfrentaron en 2025 a un recorte de financiación de casi un tercio.
La combinación de restricciones fiscales y demográficas amplifica el efecto general y convierte el momento actual en especialmente significativo para la trayectoria económica a largo plazo.
La ventana de oportunidad actual
El repunte petrolero a corto plazo, provocado por el conflicto en Oriente Medio, ha creado una ventana de oportunidad limitada en el tiempo. El Fondo Nacional de Bienestar se ha recuperado parcialmente tras el período de retiros activos en 2025, lo que ha ampliado temporalmente el espacio presupuestario.
Sin embargo, por su propia naturaleza, el FNB es un instrumento de estabilización, no de desarrollo. Esta estructura reduce la volatilidad presupuestaria, pero consolida un desequilibrio sistémico: los ingresos petroleros se destinan más a suavizar el gasto que a invertir en el futuro.
A modo de comparación, el modelo noruego del Fondo de Pensiones del Estado aísla casi por completo los ingresos del petróleo y el gas del presupuesto corriente. En Rusia, en cambio, los ingresos adicionales suelen convertirse en parte del gasto corriente.
Para canalizar parte de los ingresos extraordinarios hacia programas tecnológicos se requiere una decisión política específica, que vaya más allá de la inercia presupuestaria. Al mismo tiempo, la base sustantiva para dar ese paso ya existe: el período ha sido calificado en repetidas ocasiones como una ventana para la transformación estructural, aunque todavía no existe un mecanismo institucional para hacerla realidad.
Desde el punto de vista financiero, la cuestión no parece crítica. Incluso unas pocas semanas de precios elevados del Brent pueden aportar al presupuesto miles de millones de dólares adicionales. Recuperar los programas recortados en aviación, robótica y alta tecnología requeriría del orden de 100-150 mil millones de rublos, un volumen comparable frente a los ingresos petroleros adicionales.
La economía política de la elección
La cuestión clave no es financiera, sino institucional. Utilizando la terminología de Acemoglu y Robinson, se trata de determinar si las instituciones están dispuestas a considerar los recursos como una inversión en la transformación económica, y no como una reserva de estabilidad.
Dentro del sistema chocan tres lógicas:
El Ministerio de Finanzas se orienta hacia la sostenibilidad presupuestaria y la acumulación de reservas;
los ministerios sectoriales están interesados en recuperar los programas, pero cuentan con una influencia limitada;
el complejo industrial militar sigue siendo el principal competidor por los recursos.
Precisamente el equilibrio entre estos intereses, y no la disponibilidad de fondos, determinará si se aprovecha esta ventana de oportunidad.
Qué cambiará el acuerdo entre Estados Unidos e Irán
Un potencial acuerdo entre Estados Unidos e Irán modificará la situación en varios frentes.
En primer lugar, volverá al mercado un gran exportador, lo que aumentará la oferta en un contexto de excedente ya en formación.
En segundo lugar, la apertura del estrecho de Ormuz reducirá la prima geopolítica en el precio del petróleo.
Para Rusia esto significa un recrudecimiento de la competencia en los mercados clave de venta, principalmente en China e India. Irán y Rusia compiten por tipos de crudo similares, y el retorno de las exportaciones iraníes intensificará la presión sobre los precios del Urals y el ESPO.
Un riesgo adicional es la ampliación del descuento respecto al Brent. Hasta ahora ha oscilado en un rango de $13–25 por barril. Los proveedores iraníes, al contar con menores costes de transporte y canales de venta consolidados, pueden ofrecer condiciones más ventajosas a los compradores.
Con todo, el acuerdo no cambia lo fundamental: la necesidad de diversificar la economía rusa persiste.
La tendencia hacia el exceso de oferta se formó mucho antes del conflicto en Oriente Medio y está vinculada al aumento de la producción de la OPEP+, el retorno de Irán, la desaceleración de la demanda mundial y el desarrollo de vehículos eléctricos. El conflicto solo distorsionó temporalmente la trayectoria del mercado.
Tecnología y diversificación como prioridad
La conclusión del estudio no es nueva en sí misma: reducir la dependencia de los ingresos por materias primas requiere inversiones sostenidas en tecnología, capital humano e industria, incluso bajo presión presupuestaria.
La novedad del momento actual radica en la combinación de factores. El aumento temporal de los ingresos petroleros coincidió con un giro predecible del mercado a la baja, creando una ventana limitada para recuperar los programas recortados.
Las prioridades clave son las siguientes:
Robótica y automatización — como respuesta a la escasez de mano de obra y herramienta de modernización.
Aviación civil — elemento clave de la sustitución de importaciones; la reducción del financiamiento solo pospuso el problema, pero no lo resolvió.
Sector digital y alta tecnología — sectores con efecto acumulativo, donde la interrupción de inversiones resulta especialmente costosa.
Todos comparten un elemento común: el factor tiempo. La ventana de oportunidades se reduce a medida que regresa el petróleo iraní y bajan los precios.
Conclusión
Durante tres décadas, los ciclos petroleros han sido un factor clave en la política económica rusa. Su lógica es invariable: los precios altos proporcionan recursos, pero debilitan las reformas; los bajos aumentan la necesidad de cambios, pero privan de medios para implementarlos.
Los acontecimientos de 2025–2026 comprimieron este ciclo en un período breve, haciéndolo especialmente evidente. El repunte temporal de precios solo pospuso, pero no eliminó, las limitaciones estructurales.
Un potencial acuerdo entre Estados Unidos e Irán no crea nuevos problemas: simplemente pone fin a un breve respiro.
En estas condiciones, la estrategia racional consiste en considerar los actuales ingresos extraordinarios no como una reserva, sino como una oportunidad para invertir en la diversificación de la economía. Precisamente la reducción de este tipo de gastos en 2025 demostró cuán costoso resulta subordinar la política de largo plazo a la lógica presupuestaria de corto plazo.
La ventana de oportunidad está abierta, pero no por mucho tiempo. El precio del petróleo volverá a cambiar: la cuestión es qué logrará hacer Rusia antes de ese momento.
*Carnegie Endowment for International Peace (organización cuya actividad ha sido declarada indeseable en el territorio de la Federación Rusa).