La depreciación del dólar y la economía rusa: lo esencial en breve
La caída del dólar en 2025 rompe con la lógica habitual: para Rusia ya no es una ventaja inequívoca ni un riesgo directo. Rodrigo Bocner analiza cómo, en esta nueva realidad, un dólar débil enfría simultáneamente la inflación, presiona el presupuesto y cambia las reglas del juego para la economía.
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Resumen con IA
El índice del dólar estadounidense cayó un 10,7% en la primera mitad de 2025, la mayor caída en 50 años. Para la economía rusa, el efecto resultó moderadamente positivo: el fortalecimiento del rublo redujo la inflación, pero los beneficios tradicionales del aumento de los ingresos petroleros se debilitaron debido a las sanciones y la desdolarización. La influencia del tipo de cambio del dólar sobre Rusia se ha vuelto menos directa y depende en gran medida de las monedas de los países socios: el yuan, la rupia y el dirham.
Introducción
Durante la primera mitad de 2025, el dólar estadounidense se debilitó notablemente —más que en cualquier primer semestre de los últimos cincuenta años: el índice del dólar (DXY) cayó un 10,7%. Suele considerarse que un dólar débil beneficia a los países exportadores de materias primas. Pero en el caso de Rusia la situación es más compleja: las sanciones, la transición a liquidaciones en otras divisas y los cambios en los mercados energéticos crean un panorama atípico.
Este artículo explica de qué manera un dólar débil afecta a la economía rusa —al presupuesto, el comercio, la inflación y la política monetaria. En general, ante un debilitamiento moderado del dólar, el efecto para Rusia resulta más bien positivo —principalmente por la reducción de la inflación y el fortalecimiento del rublo. Pero esta relación no es directa y depende en gran medida de las sanciones, los precios del petróleo y el grado de desdolarización de la economía.
1. El ciclo del dólar y las economías emergentes
En la primera mitad de 2025 ocurrió un acontecimiento inusual en los mercados cambiarios mundiales: el índice del dólar estadounidense (DXY), que mide el valor del dólar frente a una cesta de seis divisas principales, cayó un 10,7%. Se trata del peor desempeño en un primer semestre en más de cincuenta años. Los analistas de Morgan Stanley consideran que esto podría marcar el fin de quince años de apreciación del dólar y estiman que para finales de 2026 podría caer aproximadamente otro 10%. A principios de 2026, el índice DXY se consolidó en torno al nivel de 99 —cerca de un 10% por debajo del pico de enero de 2025 (por encima de 109 puntos). Esta dinámica refleja las consecuencias de la política arancelaria estadounidense, el aumento del déficit presupuestario y la redistribución gradual del capital mundial fuera de los activos denominados en dólares.
Para la mayoría de los expertos que estudian países con economías en desarrollo, esta situación resulta evidente: un dólar débil suele favorecer a los países exportadores de materias primas, ya que los precios de estos productos están denominados y suben en dólares. Además, reduce la inflación en países muy dependientes de las importaciones, porque las compras en el exterior se abaratan, y contribuye al fortalecimiento de las monedas nacionales. Estos mecanismos están bien descritos en la teoría de las finanzas internacionales.
Pero Rusia difiere considerablemente de la típica economía emergente. Desde febrero de 2022, su sistema económico ha cambiado significativamente bajo el impacto de las sanciones, las restricciones cambiarias, el abandono activo del dólar, la reorientación de los suministros energéticos hacia los mercados asiáticos y el fuerte aumento del gasto público vinculado a necesidades militares. Por ello, los mecanismos habituales de influencia del tipo de cambio del dólar sobre la economía o bien se han modificado, o bien han comenzado a funcionar en sentido contrario. Por tanto, para comprender cómo afecta el debilitamiento del dólar a Rusia, se requiere un análisis más profundo y detallado que el que normalmente se aplica a los países en desarrollo.
El objetivo de este artículo es proponer ese enfoque. En la segunda sección se examina la dinámica reciente del índice DXY y su impacto en la economía mundial. En la tercera sección se describen los principales canales de transmisión de estos cambios. En la cuarta sección se presentan los indicadores macroeconómicos clave y se analiza cómo reaccionan a las variaciones del tipo de cambio. En la quinta sección se abordan cuestiones de política fiscal y monetaria. En la sexta sección se analiza la desdolarización como factor importante que influye en la situación. En la séptima sección se presenta un análisis de escenarios futuros. En la octava sección se exponen las conclusiones finales.
2. El ciclo de depreciación del dólar de 2025: contexto y magnitud
2.1. El desplome del índice DXY: factores y perspectiva histórica
La tabla 1 muestra cómo ha evolucionado el índice DXY en comparación con el tipo de cambio del rublo y los precios del petróleo Brent durante el período de 2020 a 2026. Estos datos reflejan claramente las relaciones complejas y no siempre lineales entre estos indicadores en un contexto de presión sancionadora y aislamiento de la economía rusa.
Источники: Федеральная резервная система, ICE, EIA, Банк России, Morgan Stanley Research (2025-2026 гг.).* Повышение курса рубля к 2022 г. отражает меры контроля за движением капитала и положительное сальдо счета текущих операций, вызванное санкциями. Номинальная доходность рубля рассчитана по отношению к доллару США
A partir de los datos pueden identificarse tres períodos claramente diferenciados.
El primer período (2020-2021) estuvo marcado por el debilitamiento del dólar en el contexto de la pandemia. Durante este tiempo, las monedas de los países exportadores de recursos se mantuvieron en general bastante sólidas. Para Rusia también fue un período relativamente cómodo.
El segundo período (2022-2024) estuvo vinculado a la reestructuración tras el inicio del conflicto. Aquí se produjo una combinación interesante: el dólar se fortalecía, pero al mismo tiempo el rublo también se recuperaba parcialmente. Esto se explica por las restricciones cambiarias, el gran superávit de la cuenta corriente gracias a las exportaciones de recursos energéticos y la venta obligatoria de divisas por parte de los exportadores.
El tercer período (desde 2025) marca la transición hacia una nueva realidad. El dólar se debilita gradualmente de forma estructural, y esto coincide cada vez más con el hecho de que la economía rusa y el sistema financiero ya se han desvinculado parcialmente de la dependencia del dólar en el comercio. Por ello, la influencia de los factores se vuelve más compleja y requiere un análisis más detallado.
2.2. Por qué la caída del dólar en 2025 tiene un carácter estructural diferente
Los analistas de J.P. Morgan señalan cuatro razones principales de la debilidad del dólar en 2025. La primera es la desaceleración del crecimiento económico de Estados Unidos y la convergencia de su ritmo con el de otros países desarrollados. La segunda son las preocupaciones sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas debido a las reformas fiscales masivas, valoradas en $4,1 billones. La tercera es la salida estructural de capital global de acciones y bonos estadounidenses. La cuarta es el aumento de la incertidumbre política relacionada con las declaraciones presidenciales sobre la independencia de la Reserva Federal (Fed). Todos estos factores difieren significativamente tanto de las causas de la caída del dólar en 2020 (cuando la flexibilización monetaria de la Fed jugó un papel clave) como de los casos típicos de aumento de la prima de riesgo en los mercados emergentes.
La particularidad de 2025 radica también en que el dólar se debilita simultáneamente con la caída de los precios del petróleo. El precio promedio del Brent en 2025 se situó aproximadamente en el rango de $68-75 por barril. Esto rompe la tradicional correlación inversa histórica entre el dólar y los precios de las materias primas, que normalmente sirve como una especie de cobertura natural para los países exportadores, incluida Rusia.
La ruptura de esta relación se examina en detalle en el estudio BIS №1083 (Rees, 2023). De él se desprende que la mejora de los términos de intercambio, que normalmente predicen los modelos estándar para Rusia, se ve en gran medida compensada por la débil dinámica de los precios de las materias primas.
3. Canales de transmisión: análisis detallado
El debilitamiento del dólar estadounidense afecta a la economía rusa en al menos ocho direcciones. En la tabla 2 estas direcciones están sistematizadas: se indica cómo se manifiesta el efecto ante la caída del tipo de cambio del dólar, cuál es la fuerza aproximada del impacto y qué posibles medidas de política económica pueden aplicarse.
Источник: Авторская подборка, основанная на отчетах Банка России, ФРС Далласа (2023), Newsweek/Guriev (2024), Asia Times (2024), Caspian Post. Оценки величины являются ориентировочными при сценарии снижения курса доллара США на 10-15%
3.1. Canal de ingresos petroleros: efectos asimétricos
Una de las direcciones de interacción más discutidas, pero al mismo tiempo más complejas en las condiciones rusas, son los ingresos del petróleo. En el marco de la teoría clásica de las monedas de materias primas, se considera que el debilitamiento del dólar conduce al aumento de los precios del petróleo en dólares, lo que mejora directamente el estado del presupuesto ruso. Históricamente, efectivamente se observa una correlación inversa entre el índice DXY y el precio del Brent. Según la estimación de Rees (2023), una caída del 10% en el valor del dólar suele ir acompañada de un aumento de los precios de las materias primas de aproximadamente el 4%, lo que genera un efecto moderadamente positivo para los términos de intercambio.
Sin embargo, en el caso de Rusia este mecanismo funciona notablemente más débil debido a al menos tres razones. La primera es que el petróleo ruso, principalmente el crudo Urals, casi siempre cotiza con descuento respecto al Brent. En 2023-2025 fue en promedio de $13-18 por barril. Esto está relacionado con el techo de precios del G7 y con el hecho de que los proveedores rusos tienen menos capacidad de negociación, ya que dependen de un círculo limitado de compradores en Asia.
La segunda razón es que una parte cada vez mayor de los ingresos petroleros de Rusia ahora se denomina y paga no en dólares, sino en otras monedas, como el yuan, la rupia y el dirham. Debido a esto, la dependencia de los ingresos en rublos respecto al tipo de cambio dólar/rublo se ha debilitado en comparación con el período anterior a 2022.
La tercera razón es que los ingresos petroleros y gasísticos del presupuesto federal se calculan teniendo en cuenta un precio base de "corte" en el marco de la regla presupuestaria. Como resultado, surge una compleja interacción entre las variaciones del tipo de cambio del dólar, el tipo de cambio del rublo y los volúmenes de transferencias presupuestarias.
3.2. Fortalecimiento del rublo y desdolarización
Para la economía rusa, el tipo de cambio del rublo puede desempeñar un papel incluso más significativo que los precios del petróleo. Cuando el dólar se debilita, esto suele respaldar las monedas de los países emergentes y las economías basadas en materias primas, y el rublo no es la excepción. En el período de enero a diciembre de 2025, el rublo se fortaleció un 24% frente al dólar (en parte debido al debilitamiento general del dólar), lo que generó toda una serie de consecuencias para la economía.
Por un lado, el fortalecimiento del rublo abarata las importaciones en términos de rublos y reduce la presión inflacionaria. Según las estimaciones, cada 10% de apreciación del tipo de cambio reduce la inflación de precios al consumidor en 0,5–0,6 puntos porcentuales. En una situación donde la inflación anual superaba el 9% y el Banco Central elevó la tasa clave al 21% —el nivel máximo de toda su historia—, este efecto se convirtió en un factor notable de desaceleración del crecimiento de precios. Por otro lado, un rublo más fuerte reduce el valor en rublos de los ingresos de exportación en divisas y, en consecuencia, disminuye los ingresos fiscales provenientes de los sectores exportadores.
Adicionalmente, el proceso de desdolarización complica la situación. A medida que el comercio exterior se realiza cada vez más en rublos, yuanes y otras monedas en lugar del dólar, la relación entre el tipo de cambio del USD y los principales indicadores macroeconómicos de Rusia se debilita. Esto significa que los cálculos del impacto de las fluctuaciones del dólar en la economía, basados en datos anteriores a 2022, probablemente sobreestiman el efecto real.
4. Indicadores macroeconómicos: situación actual y dinámica
La tabla 3 presenta los principales indicadores macroeconómicos de Rusia para el período 2022–2025. Esto ayuda a comprender el contexto económico general en el que se manifiestan las consecuencias de la variación del tipo de cambio del dólar.
Источники: Росстат, Банк России, МВФ, ФРС Далласа (2023), Visual Capitalist (2024), Asia Times (2024). * Динамика процентных ставок ЦБ РФ. Оценки расходов на оборону включают прямые и косвенные расходы, связанные с военной деятельностью
De la tabla se pueden extraer varias conclusiones clave.
En primer lugar, la relativa resiliencia de la economía rusa —con un crecimiento del PIB real del 3,6% en 2023 y del 3,9% en 2024— está vinculada principalmente no a una situación financiera externa favorable, sino a factores internos: estímulo fiscal militar, política de sustitución de importaciones y reorientación de las exportaciones de recursos energéticos hacia Asia. Por lo tanto, la caída del tipo de cambio del dólar, aunque tuvo cierto efecto en 2025, no constituye la principal fuente de crecimiento económico.
En segundo lugar, la alta inflación (8–9% y superior según el índice CPI) en un contexto de política monetaria muy restrictiva (la tasa clave del Banco Central llegó al 21% a finales de 2024) evidencia la existencia de problemas estructurales del lado de la oferta. Entre ellos se encuentran la reducción de importaciones de tecnologías y componentes debido a las sanciones, la tensión en el mercado laboral por la movilización, así como el aumento del gasto en defensa, que estimula adicionalmente la demanda con capacidades productivas limitadas. En estas condiciones, el fortalecimiento del rublo, vinculado a la debilidad del dólar, efectivamente contiene un poco la inflación, pero esto claramente no es suficiente para su completa estabilización.
En tercer lugar, el aumento del déficit fiscal (de –0,6% del PIB en 2022 a aproximadamente –4,0% del PIB en 2025) muestra las consecuencias a largo plazo del incremento del gasto en defensa, que alcanzó alrededor del 7,5% del PIB, un nivel comparable al del período militar soviético tardío. Este déficit se cubre principalmente con recursos del Fondo Nacional de Bienestar y deuda interna, lo que hace que la dependencia del presupuesto respecto a factores en divisas extranjeras sea indirecta y difícil de pronosticar.
5. Política fiscal y monetaria
5.1. El dilema del Banco Central
El Banco Central enfrenta actualmente un desafío bastante complejo, directamente vinculado a los movimientos del dólar.
Por un lado, cuando el dólar se debilita y el rublo se fortalece, esto reduce la inflación a través de los bienes importados. En otras palabras, ingresa menos "inflación importada" al país, lo que ayuda al Banco Central a avanzar hacia su objetivo de reducir el crecimiento de precios. En esta situación, surge la posibilidad de bajar las tasas de interés, lo que a su vez facilita la vida tanto a las empresas como a las personas con créditos, además de apuntalar la economía en general. Esto explica en parte la reducción de la tasa clave del 21% al 16% en 2025.
Pero existe también el reverso de la moneda. El fortalecimiento del rublo reduce los ingresos presupuestarios en rublos provenientes de las exportaciones, lo que ya entra en conflicto con los intereses del Ministerio de Finanzas. Las autoridades rusas históricamente han preferido un rublo más débil y estable, aproximadamente en el rango de 80 a 100 rublos por dólar. Esto permite obtener más rublos de las exportaciones, sin acelerar demasiado la inflación derivada de las importaciones.
Si el dólar permanece débil durante mucho tiempo y el rublo se fortalece hasta niveles de 70-75 rublos por dólar, esto genera riesgos considerables para el presupuesto. En tal escenario, el Estado probablemente tendrá que adoptar medidas adicionales.
5.2. Regla presupuestaria y arquitectura fiscal
El sistema fiscal moderno de Rusia se estructura en torno a la regla presupuestaria, cuyo objetivo es suavizar las fluctuaciones de precios en los mercados de materias primas. Si el precio del petróleo supera el nivel establecido, los ingresos excedentes se destinan al Fondo Nacional de Bienestar. Cuando los precios bajan, los recursos del fondo se utilizan para cubrir los gastos presupuestarios. En esta estructura, el impacto de las fluctuaciones del tipo de cambio del dólar sobre el presupuesto se vuelve menos directo: lo importante no es el tipo de cambio en sí, sino su relación con los precios del petróleo y los parámetros de la regla presupuestaria.
Un factor de presión adicional es el abrupto aumento del gasto en defensa (estimado en más de $150 mil millones anuales). Estos gastos se realizan casi completamente en rublos y van dirigidos a proveedores nacionales. Por un lado, esto los hace poco dependientes de las fluctuaciones cambiarias, pero por otro, incrementa la demanda interna y refuerza la inflación. En definitiva, incluso el fortalecimiento del rublo, que normalmente reduce la presión inflacionaria, no compensa completamente el efecto inflacionario asociado al aumento del gasto militar.
6. La desdolarización como factor modificador clave
Uno de los cambios más notables en la relación de Rusia con el dólar es la rápida reducción de su papel en la economía, es decir, una acelerada desdolarización estructural. Las sanciones financieras occidentales solo han intensificado este proceso.
En el comercio exterior, cada vez más transacciones de exportación rusas se liquidan no en dólares, sino en otras monedas. En primer lugar, el yuan chino: según estimaciones del Banco Central para 2025, representa entre el 35% y el 40% de las liquidaciones de exportación. También se utilizan la rupia india, el dirham de los Emiratos Árabes Unidos y el rublo. Debido a esto, el tipo de cambio dólar/rublo ya no influye tan fuertemente en el panorama general del comercio exterior: cada vez cobran más importancia los tipos de cambio yuan/rublo, rupia/rublo y dirham/rublo. Sus movimientos pueden no coincidir con los índices mundiales generales como el DXY.
En el sistema financiero también se produjeron cambios significativos. El Banco Central prácticamente abandonó por completo las reservas en dólares, sobre todo porque gran parte de las reservas fueron congeladas por los países occidentales antes del inicio del conflicto. En su lugar, las reservas ahora consisten principalmente en oro, yuanes y otros activos no dolarizados. Por un lado, esto reduce la dependencia del balance del Banco Central respecto a las fluctuaciones del tipo de cambio dólar/rublo. Por otro, disminuye las posibilidades de utilizar liquidez en dólares para estabilizar el mercado cambiario.
En definitiva, la influencia del dólar sobre la economía rusa está cambiando gradualmente de naturaleza. A medida que se profundiza la desdolarización, Rusia se vuelve menos sensible a las variaciones del tipo de cambio del USD y cada vez más dependiente de las monedas de los países socios. Por ello, una situación en la que el dólar se debilita pero apenas varían los tipos de cambio yuan/rublo o rupia/rublo puede reportar a Rusia muchas menos ventajas de las habituales derivadas de un dólar débil de lo que suponen los modelos estándar para economías emergentes.
7. Análisis de escenarios: mirando hacia adelante
La tabla 4 muestra tres posibles variantes de cómo podría evolucionar el tipo de cambio del dólar hasta finales de 2026, así como una evaluación de cómo cada uno de estos escenarios podría afectar a la economía rusa a través de los mecanismos de transmisión descritos anteriormente.
Источники: Авторские сценарии, основанные на данных Adams (2025), J.P. Morgan AM (2025), Банка России, DXY (Финансист/Статистика, 2026).* Субъективные распределения вероятностей. Это аналитические сценарии, а не прогнозы.
El escenario base (S2, con una probabilidad subjetiva de alrededor del 45%) coincide con las expectativas de Morgan Stanley y J.P. Morgan: el dólar se estabiliza, pero permanece relativamente débil. Para Rusia esto significa la continuación de la situación actual. El rublo se fortalece ligeramente, lo que reduce la inflación, pero al mismo tiempo los ingresos por exportaciones se convierten peor en rublos. El Banco Central mantiene una tasa de interés clave elevada, aunque la reduce gradualmente. El déficit fiscal sigue siendo considerable debido a los grandes gastos en defensa.
Un escenario más positivo para Rusia (S1, con una probabilidad de alrededor del 35%) supone un mayor debilitamiento del dólar, en el que el índice DXY podría descender hasta los 90-93 puntos. Si además vuelve a funcionar la habitual correlación inversa entre el dólar y las materias primas, los precios del petróleo podrían subir. En tal situación, la inflación en Rusia disminuye más rápidamente, el Banco Central tiene más argumentos para suavizar la política monetaria, y el aumento de los ingresos petroleros y gasísticos en rublos crea la posibilidad de una reducción moderada del déficit presupuestario.
El escenario menos favorable (S3, con una probabilidad de alrededor del 20%) está asociado a un fortalecimiento del dólar hasta los 105-110 puntos en el índice DXY. Esto podría ocurrir debido a una política más restrictiva de la Fed o a un aumento de la demanda de activos refugio ante la inestabilidad geopolítica. En este caso, lo más probable es que bajen los precios del petróleo y se debilite el rublo. La economía rusa se enfrentaría entonces a un nuevo repunte de la inflación, un endurecimiento de la política monetaria y presión sobre el presupuesto debido a la caída de los ingresos por exportaciones. Según estimaciones históricas, una depreciación del rublo del 10% provoca un aumento de la inflación de aproximadamente 0,5-0,6 puntos porcentuales en un plazo de 6-9 meses, lo que con una inflación ya elevada crea riesgos adicionales para la política económica.
8. Conclusión
Este análisis permite extraer varias conclusiones que difieren notablemente de las percepciones habituales sobre cómo el debilitamiento del dólar afecta a las economías de los países emergentes.
En primer lugar, en 2025 el impacto general de un dólar débil sobre la economía rusa fue moderadamente positivo. Se manifestó principalmente a través de la reducción de la presión inflacionaria gracias al fortalecimiento del rublo. Esto suavizó parcialmente la elevada inflación estructural y dio al Banco de Rusia la posibilidad de flexibilizar gradualmente la política monetaria.
En segundo lugar, el efecto positivo tradicional relacionado con el aumento de los ingresos petroleros y gasísticos resultó en gran medida debilitado. Influyeron en ello la débil dinámica de los precios mundiales del petróleo, el persistente descuento del Urals respecto al Brent, así como el aumento de la proporción de liquidaciones en monedas distintas al dólar en las exportaciones de recursos energéticos.
En tercer lugar, la creciente desdolarización ha modificado sustancialmente la forma en que las fluctuaciones del dólar afectan a la economía rusa. Muchos de los canales habituales de influencia de un dólar débil se han vuelto menos significativos o han desaparecido por completo. Para una parte cada vez mayor del comercio exterior, lo determinante ya no son las relaciones dólar/rublo, sino las relaciones del rublo con las monedas de los principales socios: el yuan, la rupia y el dirham.
En cuarto lugar, el impacto del tipo de cambio del dólar sobre el presupuesto se ha vuelto más complejo y ambiguo en el contexto de la regla fiscal y los elevados gastos militares. Por un lado, el fortalecimiento del rublo reduce los ingresos presupuestarios en rublos procedentes de las exportaciones. Por otro, disminuye los gastos de importación de equipos y componentes. Como resultado, el Ministerio de Finanzas debe buscar constantemente un equilibrio entre la sostenibilidad presupuestaria y el apoyo a la actividad económica.
Por último, el aspecto político-económico del tipo de cambio del rublo desempeña un papel importante. El nivel de 100 rublos por dólar sigue siendo un referente psicológicamente significativo. Al mismo tiempo, las autoridades en general prefieren un rublo moderadamente débil como instrumento de apoyo al presupuesto, mientras que el Banco Central actúa dentro de un mandato estricto sobre la inflación. Todo esto significa que la reacción de la política económica ante cambios externos en las divisas, incluidas las fluctuaciones del dólar, puede ser activa y no siempre predecible. Por ello, para comprender cómo reacciona la economía rusa ante las variaciones del tipo de cambio del dólar, es importante tener en cuenta no solo los modelos económicos estándar, sino también las restricciones institucionales y políticas.
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