El crecimiento económico de Rusia en el nuevo siglo se basó en gran medida en la explotación de sus riquezas naturales, lo que pudo generar una desigualdad excesiva y riesgos ecológicos agravados por el cambio climático. Sin embargo, una serie de innovaciones, incluidas las institucionales, permitieron garantizar un desarrollo espacial relativamente sostenible y la eficiencia de varias economías regionales. Mejorar la eficiencia ecológica y económica requiere la implementación de tecnologías avanzadas, menos accesibles en un contexto de restricciones externas.
Economía, ecología y nuevos desafíos
En el nuevo milenio, la economía rusa utilizó predominantemente un modelo de crecimiento basado en materias primas, sustentado en gran medida en la exportación de petróleo, gas y otros minerales, así como productos de su procesamiento primario1. ¿Puede considerarse este crecimiento sostenible para todas las regiones del país, es decir, autosostenible a largo plazo y compatible con el cuidado de la naturaleza y las generaciones futuras? ¿Y no son demasiado elevados los riesgos de este modelo en el futuro? En medio del aumento temporal de los precios y la posible relajación de las sanciones sobre los hidrocarburos rusos (como resultado de los conflictos en Oriente Medio), se han intensificado los debates sobre los futuros motores del crecimiento.
En el nuevo contexto geopolítico, las cuestiones ecológicas y el cambio climático parecen menos relevantes, pero siguen siendo actuales. A largo plazo, es probable que aumenten las restricciones ecológicas de los países desarrollados a la exportación de productos con una huella de carbono significativa, mientras que el deterioro del entorno habitable de la humanidad sigue exigiendo nuevos enfoques globales para la economía del desarrollo.
Para el desarrollo de Rusia, los cambios naturales y ecológicos representan amenazas importantes que varían según las regiones:
- el deshielo del permafrost en el Norte y en las montañas provoca la destrucción de infraestructuras, especialmente en las zonas de extracción de petróleo y gas;
- el aumento de fenómenos naturales peligrosos viene acompañado de sufrimiento humano y daños económicos2, como lo confirman las recientes inundaciones en Daguestán;
- el aumento de la desigualdad territorial en el acceso a un entorno limpio y seguro incrementa los riesgos de inestabilidad social.
No es casualidad que un bloque específico de los objetivos nacionales de desarrollo de Rusia hasta 2030 esté vinculado al bienestar ecológico3, previéndose también el monitoreo de sustancias climáticamente activas y la implementación de programas de adaptación al cambio climático.
¿Qué es el desarrollo sostenible y la eficiencia ecológico-económica?
En la literatura científica internacional, tras los trabajos del premio Nobel de origen ruso Simon Kuznets (1901–1985), predominó durante mucho tiempo un enfoque en el que el crecimiento económico se consideraba el principal criterio de éxito de un país. Sin embargo, con el tiempo se hizo evidente que el crecimiento del producto interno bruto (PIB) suele ir acompañado de un aumento de la desigualdad y de la contaminación ambiental, lo que socava las posibilidades de las generaciones futuras4. Y los recursos del planeta y la capacidad de los ecosistemas naturales resultaron no ser ilimitados5. Así surgió el concepto de desarrollo sostenible (autosostenido)6, que contempla:
- un crecimiento económico equilibrado basado en un uso más eficiente de los recursos, incluidos los naturales;
- un desarrollo social armonioso7: acceso equitativo y justo a los beneficios tanto para las generaciones actuales como para las futuras;
- la solución de problemas ambientales: preservación de los ecosistemas naturales y reducción de la contaminación.
Teniendo en cuenta estos principios, la ONU ha desarrollado los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) hasta 2030.8 La mayoría de los países declaran su compromiso con los ODS, aunque su amplitud y la ausencia de instrumentos eficaces para impulsar a los países a la acción hacen que toda la agenda resulte bastante difusa. La elección de objetivos e indicadores sigue siendo una tarea compleja y a menudo objeto de críticas.
La eficiencia ecológico-económica es uno de los posibles indicadores. Se considera que una economía es más eficiente desde el punto de vista ambiental si produce más bienes "limpios" con un menor consumo de recursos9 y un menor daño ambiental. Para el cálculo, el autor10 propone utilizar la relación entre la producción de bienes y servicios no extractivos y el consumo de recursos (trabajo, capital, materias primas) y los costos futuros (contaminación). Entonces, la combinación de crecimiento económico y eficiencia ecológico-económica puede considerarse un indicador de la implementación del modelo (escenario) de desarrollo sostenible.
Resultados del análisis de tendencias a largo plazo en las regiones de Rusia
- En la mayoría de las regiones, la eficiencia ecológico-económica creció desde 2003, con excepción de los años de crisis. Esto se debe al aumento de la participación del sector servicios, que tiene un menor impacto ambiental, y al cierre o modernización de varias plantas obsoletas. Además, en los últimos años se han implementado proyectos para reducir el volumen de vertidos contaminados y emisiones a la atmósfera. Las crisis (2008, 2014, 2020) provocaron una disminución de la eficiencia económica: la caída de la producción superó la reducción del consumo de recursos.
- Los líderes en crecimiento de la eficiencia fueron Moscú, San Petersburgo, y las regiones de Sverdlovsk, Tomsk, Bélgorod y Kaliningrado: territorios con una alta proporción de servicios intensivos en conocimiento y baja huella de carbono, sistemas desarrollados de monitoreo ambiental y gran atractivo para la inversión en nuevas empresas más modernas. En varias regiones del norte y Siberia la eficiencia disminuyó debido a la alta participación de las industrias extractivas.
- El modelo de desarrollo sostenible se implementó en Rusia en años específicos (2003–2007, 2010, 2012–2013, 2016) y fue característico de una cuarta parte de los casos regionales. En un tercio de los casos se observó un modelo de crecimiento extensivo: el PIB creció mientras la eficiencia disminuía.
- En 43 de las 81 regiones analizadas el modelo de desarrollo sostenible se implementó con mayor frecuencia que otros escenarios, por ejemplo, durante al menos 11 años en San Petersburgo y en las regiones de Leningrado, Tula, Lípetsk, Vólogda, Tambov y Oriol.
Recomendaciones para la implementación de políticas de desarrollo sostenible
Con base en los resultados del análisis econométrico sobre la identificación de factores que mejoran la eficiencia ecológico-económica11, se pueden proponer algunas medidas:
- mejorar el atractivo para la inversión y estimular la actividad empresarial en sectores no extractivos mediante la ampliación de regímenes preferenciales, la implementación de estándares de inversión regionales y locales, y la priorización de medidas;
- apoyar el desarrollo de la economía circular y la bioeconomía, incluyendo la adopción de tecnologías inspiradas en la naturaleza, mediante la priorización de medidas de apoyo y el perfeccionamiento de los mecanismos de responsabilidad ampliada del productor;
- en el marco de la estrategia para alcanzar la neutralidad de carbono hacia 2060, mejorar la eficiencia energética12 de los edificios y reducir la intensidad de recursos en la producción mediante el perfeccionamiento de estándares ambientales, la implementación de ecoauditorías y nuevos instrumentos financieros: bonos verdes, mercado de cuotas de emisiones, etc., aprovechando la experiencia del experimento de Sajalín en otras regiones;
- ampliar el uso de sistemas automatizados e independientes de monitoreo ambiental, especialmente en las ciudades, así como desarrollar sistemas de observaciones hidrometeorológicas para prevenir fenómenos naturales peligrosos;
- apoyar el desarrollo de nuevas tecnologías fuentes de energía renovables y su implementación, especialmente en diversos territorios remotos: energía eólica, solar, mareomotriz, geotérmica y otras, incluso en colaboración con socios chinos;
- en las grandes ciudades, estimular el desarrollo del transporte público eléctrico: renovación del parque móvil, carriles exclusivos, ciclovías, estaciones de carga, entre otros;
- perfeccionar y ampliar el sistema de zonas de protección natural y las medidas correspondientes, junto con la expansión de su función educativa (ecoturismo).
Conclusión: ¿son las tecnologías inspiradas en la naturaleza la clave para un nuevo modelo de crecimiento?
Rusia es un país único que posee las mayores reservas de materias primas del mundo y que, gracias a la extensión de sus ecosistemas naturales, influye considerablemente en los procesos climáticos globales. Esto determina la imposibilidad de excluir completamente al país de la agenda global e impone ciertas restricciones en la elección de sus escenarios de desarrollo.
Según la experiencia de varios países (Venezuela, Bolivia, Irak, entre otros), la implementación de un modelo de crecimiento basado en materias primas sin la debida complejización de la economía y del sistema de gestión para considerar los riesgos sociales y ecológico-climáticos puede conducir a una concentración excesiva de riqueza, al deterioro del medio ambiente y de la calidad de vida en determinados territorios (la "maldición de los recursos"). En Rusia, durante el primer cuarto del siglo XXI, se logró mitigar estos riesgos de desigualdad espacial mediante la creación de instituciones fiscales y presupuestarias especiales orientadas al ahorro y redistribución de la renta de los recursos naturales entre regiones y sectores. Entre estas instituciones se encuentran los fondos de estabilización, el sistema de transferencias intergubernamentales, las instituciones de desarrollo, los regímenes preferenciales, entre otros. Como resultado, en muchas regiones se implementó un modelo de desarrollo sostenible que combina el crecimiento económico con su eficiencia ecológica. El factor más significativo del crecimiento de esta última debe considerarse la puesta en marcha de nuevas empresas en sectores no extractivos con tecnologías más avanzadas; las medidas ambientales también desempeñaron su papel.
Para la mayoría de los territorios persiste un potencial considerable de mejora de la eficiencia ecológico-económica, mientras que en varios centros extractivos esta ha disminuido de manera sostenida. La transición hacia un nuevo modelo de desarrollo requiere todo un conjunto de soluciones tecnológicas, que se han vuelto menos accesibles en el contexto de restricciones externas. El ejemplo de China muestra cada vez con mayor claridad que la transformación baja en carbono de la economía, incluyendo el desarrollo de tecnologías inspiradas en la naturaleza, puede convertirse en un motor del crecimiento económico, mientras que el rezago en esta carrera tecnológica global genera amenazas para la seguridad económica13.
Respondiendo a la pregunta principal: el desarrollo sostenible de una economía basada en materias primas es limitadamente posible, pero requiere esfuerzos adicionales, y los riesgos de tal modelo son elevados y van en aumento. "La Edad de Piedra no terminó porque se acabaran las piedras", y por ello la era del petróleo también llegará a su fin algún día con el cambio de tecnologías. El futuro depende de si los países y regiones logran convertir el desarrollo e implementación de tecnologías ecológicamente eficientes y las instituciones de incentivos correspondientes en una parte efectiva de su estrategia a largo plazo, es decir, combinar el progreso económico con el cuidado de las generaciones futuras.