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Leer original →Putin abrió la puerta al retorno de ExxonMobil al proyecto Sakhalin-1. Los expertos explican por qué se trata más bien de un gesto simbólico y qué compañías estadounidenses podrían ser las primeras en volver al mercado ruso.

Vladimir Putin admitió la posibilidad del regreso de la estadounidense ExxonMobil al proyecto "Sakhalin-1", introduciendo modificaciones en el decreto correspondiente. Sin embargo, los expertos evalúan la probabilidad del regreso como baja, señalando la necesidad de levantar las sanciones y cumplir una serie de condiciones. Se considera más realista el escenario del regreso de las empresas de servicios petroleros — Halliburton, Baker Hughes y SLB.
En vísperas de la cumbre de Alaska, Vladímir Putin abrió la posibilidad de que la estadounidense ExxonMobil —una de las mayores corporaciones petroleras y gasíferas del mundo— regrese al mercado ruso. El presidente introdujo modificaciones en el decreto sobre la transferencia del proyecto de hidrocarburos Sajalín-1 a jurisdicción rusa, allanando el camino para la participación de un inversor extranjero que anteriormente había renunciado a su participación. Y ese inversor es la estadounidense ExxonMobil. Antes de abandonar Sajalín-1, su participación en el proyecto ascendía al 30%. Otros inversores extranjeros —la japonesa Sodeco con una participación del 30% y la india ONGC Videsh (20%)— mantuvieron su presencia en el proyecto.
Sin embargo, no todo es tan sencillo. El experto independiente del mercado petrolero y gasífero Vladímir Demídov recuerda que para regresar a Rusia la compañía debe cumplir una serie de condiciones: contribuir al levantamiento de las sanciones occidentales, firmar contratos para el suministro del equipamiento extranjero necesario y garantizar la financiación del proyecto (transferencia de fondos a las cuentas de Sajalín-1).
El experto señala que ExxonMobil podría regresar, pero solo si se levantan las sanciones y existe una justificación desde el punto de vista empresarial y reputacional. Y para tomar esa decisión se necesita o bien una autorización directa del presidente Trump, o bien la creación de un marco legal que permita a la compañía volver a Rusia sin riesgos.
Según el medio sectorial Neftegaz.RU, la probabilidad de que ExxonMobil regrese al proyecto Sajalín-1 es bastante baja. Tras salir del proyecto en 2022, la compañía estadounidense registró amortizaciones multimillonarias y desde entonces ha concentrado sus actividades en otras regiones —particularmente en Estados Unidos, Guyana y Oriente Medio—. Además, la salida de ExxonMobil del proyecto trajo consigo grandes problemas para la parte rusa: caída de la producción, dificultades para comercializar el producto y, como consecuencia, seis meses de paralización.
El propio decreto presidencial se percibe más como un gesto simbólico que muestra la apertura de Rusia al diálogo, que como una invitación real al regreso.
Director del Centro de Análisis de Estrategia y Tecnología de Desarrollo del Complejo de Combustibles y Energía Viacheslav Mishchenko recuerda que sobre las perspectivas de cooperación con empresas occidentales ya había hablado en reiteradas ocasiones el representante especial del presidente para la cooperación económica y de inversiones, Kiril Dmítriev, quien en las negociaciones con Estados Unidos se encarga de la comunicación con el empresariado estadounidense. La aparición de este tipo de conversaciones obedece al regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, quien tradicionalmente ha sido un defensor de las corporaciones estadounidenses, incluidas las del sector petrolero y gasífero.
Según Mishchenko, el mercado ruso sigue siendo atractivo para Estados Unidos: la combinación de los ricos yacimientos de Rusia y las tecnologías estadounidenses podría abrir a ambos países nuevas perspectivas en la extracción, transporte y comercialización de hidrocarburos.
Todos los expertos coincidieron en que en la supuesta «primera ola» de retorno probablemente estarán las empresas de servicios petroleros: Halliburton, Baker Hughes y SLB. Según el portal especializado Neftegaz.RU, los actores rusos lograron cubrir los vacíos que dejó la salida de los estadounidenses, pero en el segmento de servicios de alta tecnología hay espacio en el mercado nacional para las empresas que regresen. Además, SLB mantuvo su presencia en Rusia dentro de los límites permitidos por las sanciones, y Baker Hughes vendió su filial rusa a la dirección con la evidente intención de una recompra futura.
Pero SLB no es la única que permaneció en el mercado ruso: Viacheslav Mishchenko recuerda que la corporación energética estadounidense Chevron también conservó su participación en el proyecto del Consorcio de Oleoductos del Caspio, y hasta ahora colabora con la rusa Transneft en el bombeo de petróleo kazajo a través de territorio ruso. El experto considera que la compañía podría estar interesada en un retorno a gran escala a Rusia si se suavizan las sanciones.
Un ámbito aparte para la potencial cooperación es la explotación de recursos árticos y el uso de la Ruta del Mar del Norte. Aquí, según Mishchenko, la sinergia entre ambos países podría reportar beneficios tangibles a las dos partes, incluidas las empresas comercializadoras estadounidenses, gracias al uso de esta ruta de transporte única en su género: la Ruta del Mar del Norte.