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Leer original →El Ministerio de Finanzas propone reducir el umbral del régimen simplificado sin IVA de 60 a 10 millones de rublos. Analizamos a quiénes afectarán los cambios, cómo combatir la fragmentación empresarial y qué alternativas tienen los emprendedores.

El Ministerio de Finanzas propone reducir el umbral para la aplicación del régimen simplificado sin IVA de 60 a 10 millones de rublos, con el fin de contrarrestar la fragmentación artificial de negocios. Según datos del Servicio Federal de Impuestos, casi un tercio de las empresas bajo el régimen simplificado —más de 420 mil organizaciones— muestran signos de fragmentación, especialmente en los sectores inmobiliario, comercio minorista y mayorista. Los expertos consideran que la medida afectará hasta el 20% de las pequeñas y medianas empresas, pero ayudará a sacar la economía de la zona gris y creará incentivos para una gestión empresarial transparente.
Según datos del Servicio Federal de Impuestos (FNS), bajo el régimen simplificado operan más de 1,45 millones de empresas y empresarios individuales. De ellos, casi un tercio —421.826 organizaciones— muestran indicios de fragmentación artificial del negocio. A la cabeza están el sector inmobiliario y de alquiler (18,6%), el comercio minorista (12%) y el mayorista (10%). Precisamente en estos sectores las empresas se fragmentan con mayor frecuencia en decenas de personas jurídicas y empresarios individuales para mantenerse bajo el régimen preferencial y pagar menos impuestos.
Actualmente en Rusia está vigente una amnistía por fragmentación empresarial. Para acogerse a ella, los comerciantes deben unificar su negocio en uno solo y pasar al régimen general de tributación (OSNO). En ese caso quedarán exentos de multas e impuestos no pagados correspondientes a los años 2022-2024. Este proceso ya está en marcha, aunque principalmente entre empresarios que desean desarrollar y escalar su negocio. "Entre los sectores en los que se observa un abandono de la fragmentación se encuentran las TI, la investigación y desarrollo, y la producción alimentaria e industrial", señala en conversación con Argument Media María Semenova, directora del departamento de estructuración fiscal de operaciones de FBK Legal.
Hoy, según palabras del viceministro de Finanzas Alexéi Sazánov, solo el 3,6% de las empresas bajo régimen simplificado pagan IVA con un umbral de 60 millones de rublos. Si el umbral se reduce a 10 millones, esta proporción podría aumentar hasta el 15%. Sin embargo, algunos expertos manejan estimaciones aún más altas. "Consideramos que alrededor del 20% de las pymes se verán afectadas por esta medida. Esto incluye prácticamente todas las empresas con ingresos entre 10 y 60 millones. Para las compañías con márgenes bajos, esto representa un desafío serio", explicó a Argument Media Aigul Shadrina, consultor fiscal y director general de S4 Consulting.
Sin embargo, esta transición no debería resultar catastrófica para las empresas desde el punto de vista operativo. Según la directora del departamento de estructuración fiscal de FBK Legal, María Semiónova, las pequeñas empresas cuentan con una alternativa: optar por una tasa reducida del 5% o 7% (según el nivel de ingresos), que no contempla deducciones. "Funciona como un equivalente al impuesto sobre las ventas, simple de administrar", explicó la experta.
A primera vista, la reducción del umbral de 60 a 10 millones podría impulsar a las pequeñas empresas hacia una nueva ola de esquemas "en gris". La lógica es simple: si la facturación de una compañía crece y supera los 10 millones de rublos, los propietarios pueden "multiplicar" el negocio en varios empresarios individuales o personas jurídicas para mantener el estatus preferencial.
Los expertos confirman que este riesgo existe realmente. Aigul Shadrina (S4 Consulting) declaró a «Argument media»: "Para las microempresas con ingresos apenas superiores a 10 millones, el riesgo de fragmentación artificial a la baja es extremadamente alto. Esto podría desencadenar una oleada de nuevos empresarios individuales que, de facto, operarían como una actividad única".
No obstante, es importante entender que esta estrategia solo puede funcionar a corto plazo. En primer lugar, el Servicio Fiscal Federal lleva tiempo detectando indicios de fragmentación: desde la coincidencia de fundadores y domicilios hasta empleados y contratos compartidos. Actualmente ya se emplean sistemas automatizados como «ASK NDS-3» y «AIS Dojody», que analizan decenas de criterios. Los intentos de "dividir" el negocio sobre el papel terminan cada vez más en reclamaciones fiscales y liquidaciones adicionales.
En segundo lugar, la fragmentación artificial limita al propio negocio. Este tipo de esquemas imposibilitan el acceso normal al crédito, la participación en licitaciones y el trabajo con grandes clientes. La contadora en ejercicio Larisa Zajarchenko en conversación con «Argument media» subrayó: «El ruso primero intenta ser ingenioso y esquivar la desgracia que se avecina. Pero quienes quieren trabajar en serio, con grandes clientes y sin riesgos, aumentarán su facturación y evitarán la fragmentación».
En tercer lugar, el propio mercado empuja a los empresarios hacia la "legalización". Las empresas que planean atraer inversores o expandirse a nuevos mercados renuncian cada vez más a los esquemas de fragmentación. «Hay solicitudes de consolidación voluntaria por parte de negocios que quieren atraer socios estratégicos o inversores, así como trabajar con contratos estatales», declaró María Semenova (FBK Legal).
La reducción del umbral a 10 millones no es una catástrofe ni una «sentencia fiscal». Es una señal de que la economía rusa está transitando hacia reglas más maduras. El Estado pretende sacar de la zona gris a sectores enteros: inmobiliario, minorista, mayorista. Y para los negocios esto significa nuevas formas de declaración, mayor responsabilidad y la necesidad de entender los matices del IVA.
Sí, la contabilidad se volverá un poco más cara. Pero las ventajas no son pocas. Las empresas que construyen esquemas transparentes obtienen beneficios: acceso a grandes clientes, confianza de los inversores, posibilidad de participar en compras públicas. Quienes apuestan por el crecimiento —desde la exportación hasta la OPV— ya están consolidando y saliendo voluntariamente «a la luz». Según la directora del departamento de estructuración fiscal de operaciones de FBK Legal María Semenova, si las pequeñas empresas eligen la opción «régimen simplificado + IVA 5%», no cabe esperar un aumento sustancial de los gastos en contabilidad y soluciones informáticas, ya que en este caso el cálculo del IVA no contempla la declaración de deducciones fiscales.
Resulta que el «umbral de 10 millones» no es tanto una limitación como un filtro. Quienes quieran permanecer en la zona gris intentarán fragmentarse, pero los riesgos para ellos solo aumentan. Y quienes ven su futuro en el crecimiento a largo plazo, por el contrario, obtienen un incentivo para jugar según las reglas.
Precisamente por eso, el principal efecto de la reforma no es el aumento de impuestos, sino la formalización de la economía. Los negocios honestos seguirán operando y desarrollándose, pero ya bajo las nuevas condiciones. Y cuanto antes los empresarios acepten estas reglas del juego, mayores serán las probabilidades de que mañana sean precisamente ellos quienes estén entre los ganadores.