Economía del sobrecalentamiento: el costo de las olas de calor en Europa
El verano de 2026 batió todos los récords de temperatura en Europa. Francia, España y Suiza registraron hasta 45°C. Las consecuencias económicas del calor anómalo y el número de víctimas.
6 min de lectura
Compartir:
Resumen con IA
El calor extremo del verano de 2026 en Europa alcanzó máximos históricos, causando graves daños a la economía de la región. Una ola de calor puede reducir el PIB de Europa en 0,5 puntos porcentuales, mientras que los países del sur pierden hasta 1,4 puntos porcentuales. Las temperaturas extremas reducen la productividad laboral, interrumpen el funcionamiento de la energía y el transporte, amenazan la agricultura e intensifican la desigualdad social.
El verano de 2026 en Europa bate todos los récords: en Francia, el 24 de junio se convirtió en el día más caluroso de toda la historia de los registros, con temperaturas que alcanzaron los 43,8°C. En España, junio de este año marcó el segundo récord de temperatura: en algunas zonas del país se llegó a los 45°C. En Suiza y Dinamarca, el 27 de junio fue el día más caluroso del primer mes de verano: allí se registraron 39,0°C y 36,6°C respectivamente.
Desde Europa Occidental, el calor récord se desplazó luego hacia el este del continente, afectando a Polonia, Hungría y Rumania, donde se declararon niveles rojos de alerta meteorológica.
La región europea resulta especialmente vulnerable a estos fenómenos, sobre todo debido a su alta densidad de población, el envejecimiento de la sociedad y la relativamente baja penetración de sistemas de aire acondicionado. Según datos de la OMS, solo durante la primera semana de calor extremo en Europa fallecieron más de 1.300 personas.
Anomalía de temperatura en Europa, 1996-2025
Desviación de la temperatura media de Europa respecto a la norma climática. Fuente: Copernicus Climate Change Service (ERA5), 2026
Segúnestimaciones de la aseguradora Allianz, una sola ola de calor intensa puede recortar el PIB de Europa aproximadamente 0,5 puntos porcentuales. Los países del sur se encuentran en la posición más vulnerable: para España las pérdidas se estiman en 1,4 puntos porcentuales, para Italia en 1,2 puntos porcentuales. Los investigadores también comparan el efecto económico de un día con temperaturas superiores a 32°C con las consecuencias de medio día de huelga general.
Esta magnitud de pérdidas está directamente relacionada con la caída de la productividad laboral, que disminuye a medida que aumenta la temperatura. Según los cálculos de Allianz, con temperaturas de 30-35°C, cada grado adicional la reduce aproximadamente un 3%. Las consecuencias prácticas ya son evidentes: en Francia, el consorcio automotriz Stellantis se vio obligado a introducir pausas adicionales en sus plantas, mientras que en el Reino Unido se debate una limitación legislativa de la temperatura máxima permitida en los lugares de trabajo.
Los sectores más sensibles en este caso resultan ser aquellos donde hay mucho trabajo al aire libre o en espacios mal ventilados: construcción, industria, logística, servicios públicos y agricultura.
Energía y transporte
Las altas temperaturas aumentan simultáneamente la demanda de electricidad y reducen la eficiencia de la propia infraestructura energética. Cada grado adicional eleva el consumo eléctrico aproximadamente un 1,2%.
En Francia, el sobrecalentamiento de los ríos obligó a limitar la producción en las centrales nucleares: la potencia media de generación atómica cayó por debajo de 33 GW —el nivel mínimo en casi nueve meses— cuando las centrales nucleares producen hasta el 60% de la electricidad del país. En este contexto, los futuros de electricidad para julio en Francia subieron un 27%, hasta €81,01 por MWh, máximo desde enero. En Hungría, los precios en el mercado eléctrico "day-ahead" aumentaron casi un 80% en una semana, y el operador británico del sistema energético emitió una advertencia —poco habitual en verano— sobre un posible déficit de capacidad de reserva.
El calor también genera problemas para la infraestructura de transporte. En varios países europeos se registraron deformaciones de vías férreas, interrupciones en la circulación de trenes y sobrecarga de la red de transporte urbano. Estos fallos no solo significan inconvenientes para los pasajeros, sino también pérdidas económicas directas por paradas, disrupciones en las cadenas logísticas y gastos adicionales en reparación de infraestructura.
Consecuencias para la agricultura
Para el sector agrario, el calor extremo no solo significa una caída en la productividad de las cosechas, sino también un aumento de los costes en prácticamente todas las etapas de producción. Las altas temperaturas deterioran el estado de los cultivos, aceleran la evaporación de la humedad y elevan la necesidad de riego, incrementando los gastos de los productores.
Por ejemplo, en Francia la ola de calor de junioprovocó la muerte masiva de aves en las principales regiones avícolas del país, mientras que la producción de leche en algunas empresas cayó entre un 15% y un 20%. Según estimaciones de la firma de investigación Expana, la cosecha de maíz en Francia este año podría ser la más baja desde 1990: el agua disponible para riego apenas alcanza para menos de un tercio de los cultivos.
Y el shock climático se transforma rápidamente en shock de precios: la reducción de la oferta eleva el coste de las materias primas, intensifica la presión sobre los precios de los alimentos y acelera la inflación alimentaria. No es casualidad que en el Banco de Inglaterra los riesgos climáticos ya se consideren un factor capaz de complicar la implementación de la política monetaria acomodaticia prevista.
Consecuencias desiguales
Es importante señalar que las consecuencias del calor se distribuyen de manera extremadamente desigual, no solo en la economía sino también en la sociedad. Las mayores pérdidas las sufren las personas mayores, las familias de bajos ingresos, los residentes de viviendas mal acondicionadas y los trabajadores manuales. Según estimaciones de investigadores, en los últimos 18 años el calor y la sequía han empujado al umbral de la pobreza a 5,6 millones de europeos.
Otro factor importante es la baja penetración del aire acondicionado, algo que tradicionalmente se considera una de las particularidades de Europa. Mientras que en Estados Unidos alrededor del 90% de las viviendas cuentan con aire acondicionado, en Europa esta cifra apenas alcanza el 20%.
Sin embargo, en las últimas semanas la demanda de sistemas de refrigeración finalmente ha aumentado. Samsung informó de un crecimiento de dos dígitos en las ventas de aires acondicionados durante el primer semestre en Italia, España y Francia, con una dinámica similar en Mitsubishi Electric, LG Electronics y la china Midea. No obstante, esta adaptación requiere gastos considerables: la instalación de un aire acondicionado en países europeos a menudo supera los €1.000 (más de 78.000 rublos), lo que resulta inaccesible para muchas familias.
Al mismo tiempo, aumentan los gastos del sistema sanitario: en Francia se registraron en pocos días al menos mil muertes en exceso, mientras que las funerarias y crematorios enfrentaron una carga elevada.
El calor también llegó a Rusia
Rusia también se enfrenta cada vez con mayor frecuencia a las consecuencias económicas del calor extremo. En los últimos 50 años, la temperatura media en el país ha aumentado aproximadamente 2,5°C, más rápido que el ritmo promedio mundial. A finales de junio, el clima caluroso abarcó la parte europea de Rusia, los Urales y Siberia, y en algunas zonas la temperatura alcanzó los 37-40°C.
El sector más vulnerable sigue siendo la agricultura: la sequía ha afectado al sur del país, la región de Tierra Negra, el Volga y parte de Siberia. En las regiones del sur, en caso de sequía prolongada, las pérdidas de cosecha, segúnestimaciones, podrían alcanzar entre el 10% y el 20%. Esto genera riesgos no solo para la estabilidad de las exportaciones de cereales y los ingresos de los productores agrícolas, sino también para la inflación alimentaria interna.
Al igual que en Europa, en estas condiciones aumenta la presión sobre el sistema de salud. En la región de Kaliningrado, según datos del Ministerio de Salud regional, solo entre el 26 y el 28 de junio se registraron 40 llamadas de emergencia por golpes de calor. A medida que crece el número de casos similares, aumentan los gastos de las instituciones médicas y de los presupuestos regionales.
El calor como factor económico permanente
La principal conclusión del primer mes del verano de 2026 es que el calor extremo ha dejado de percibirse como un fenómeno meteorológico excepcional y se ha convertido en un factor constante del desarrollo económico.
Según estimaciones, si entre 2026 y 2030 se repiten los años más calurosos de la década anterior, las pérdidas acumuladas del PIB en Francia, Alemania, Italia y España podrían alcanzar entre el 5% y el 7%. Así que el impacto del calor ya va mucho más allá de las molestias estacionales.
Reduce la productividad laboral, ejerce presión sobre los precios, requiere inversiones adicionales en infraestructura y aumenta el gasto público. Investigadores europeosseñalan: un calor tan intenso en junio habría sido prácticamente imposible hace 50 años; los récords actuales son consecuencia del cambio climático.
Como resultado, la adaptación a las temperaturas extremas se convierte en una tarea inevitable para los Estados, pues de lo contrario, cada nueva ola de calor récord le costará cada vez más caro a la economía.